Un misterio el amor

En el fondo queremos que nos quieran. Podría ser el deseo innato de inmortalidad: si me quieres, descuida, viviré eternamente y te esperaré en cada rincón del planeta. Una pena porque si el que quiere no es querido, perecerá en el intento de seguir queriendo y con ello, la supervivencia del que busca amor se verá seriamente comprometida a una vida monótona y en ocasiones carente de sentido.
Nada de ésto sería cierto si dos seres que deciden amarse lo hacen al unísono con lo cual, la distancia que empequeñece a ambos amantes desaparecerá y con ella la ilusión que les parecía acercar a un inminente desastre. Si se tiene en cuenta la ventaja que supone ni lo uno ni lo otro, pues que sea bienvenido el misterio del amor.

El amor un misterio
Foto de Nick Harris  (Leaf Fall)

Cielo

Recientemente he fijado mi vista en las nubes otoñales y me he encontrado casualmente con un espectáculo fascinante.
De color en color he pasado del perfil nítido de las montañas de delante hasta el perfil nítido del cielo oscurecido del lado oponente.
Y cual no sería mi sorpresa al comprobar que curiosamente también el verde ocupa un lugar predominante.

Cielo
Foto de Juan Carlos Mahadeva

Ocho de agosto

Erase una vez, en un país no muy lejano, unos años que la lluvia no quería caer, luego a las ranas le salieron alas y a los peces pies, luego los hombres tenían sed y sus cosechas se secaban sin remedio, luego el invierno sería duro.
Cuando un día, una nube se apiadó de las gentes y los animales y venciendo un esfuerzo sobrenatural empezó a manar agua como una fuente.
Eso ocurrió un día 8 de agosto y los campesinos se arrodillaron y besaron el agua de los charcos y la tierra.

La silla

Curiosamente me levanté de la silla plenamente convencida de que tenía una importante misión que necesitaba hacerse realidad y la realidad fue que después de levantarme me picó un mosquito que tenía en la pierna y delicadamente la silla se burló de mí y no me quedó otro remedio que darle una patada.

La sillaLa silla
Fotografía de Carlos (Large on black)

 

Fuego

El fuego quema los árboles y la maleza, resquebraja las piedras en trozos que caen rodando por la ladera, la ceniza es negra.
El fuego avanza con rapidez, el viento lo encabrita, ruge en torbellinos, arde con energía.
El humo se eleva a borbotones formando una densa nube oscura por donde difícilmente penetran los rayos del sol.
La luz anaranjada, acogedora y tenue es un intervalo en el largo verano.
La blanca paz se funde y desparrama olvidándose de los seres vivos en una imagen que recuerda la muerte, el desconcierto, la impotencia y la soledad ante la fuerza ilimitada de la naturaleza.

Fuego
Fotografía de Serge Saint (Sin título)

Ermita de piedra

La ermita era de piedra. En una ventana pequeña protegida por una reja el cristal dejaba pasar el aire. El vacío era sagrado excepto por la imagen de un hombre clavado en una cruz con los pies desnudos y vestido su cuerpo apenas con un lienzo de escayola blanca; su mirada de ojos entornados penetraba en la profundidad del suelo, donde dominaba el espacio cerrado por gruesas paredes de su reino. Rodeando el exterior, hermosos árboles verdes y hojas doradas caídas en la tierra, muertas, pero no crucificadas. Montaña abajo rodaban piedras grandes que se resistían a convertirse en arena.

Ermita de piedra
Fotografía de Albert Cortel (Ermita)

Andar torpe

No te estaría deseando pero te estaría deseando al mismo tiempo. Te olvidaría inmediatamente, nula existencia, pues si te olvidara no habrías existido, cruel ignorancia y aún así, la memoria entregada a su intermitencia me sacudiría del polvo acumulado. Te sufro, ya que no puedo quererte, la sombra persigue y sufre ambas oscuridades, nuestras las dos, a cual más feroz, el amanecer y el atardecer en desacuerdo común.

Andar torpe
Foto de Barloventomagico (Mochuelo de hoyo)

Se dice

Se dice círculo el último:
uno grande donde quepamos todos con las narices tapadas corriendo descalzos por la hierba.
Se dice especial ese de al lado:
el de la nuca tibia tropezando con las hormigas en el vehículo que quiere fiesta y de una manera u otra la tendrá.
Se dice ayúdame:
y nos invade una locura ciega y se levanta el telón.

Se dice
Foto de r2hox (Lúcida locura-36)

 

El profeta

El profeta fumaba despistado, quizás se había equivocado de planeta: en el folleto decía bien claro que los terrícolas eran seres inteligentes y sensibles, pero nada decía de sus fuertes cuerpos físicos, y él no podría conquistar una civilización donde no se luchara en igualdad de condiciones.
El profeta era un ser con fuerza y antes de predicar sus evangelios, hizo footing, como todo el mundo.

El profeta
Foto de Stròlic Furlàn – Davide Gabino (Jogging senza età)

Mística, mímica, rítmica

Aquí enfrascados en una lucha entre dos culturas: las culturas quieren ser un solo Dios verdadero, como les está enseñado en sus catecismos.
Gracias al sonido de los motores, de las sirenas, del murmullo, del movimiento, es rítmico el dar vueltas, ¿o era al contrario?, ¿gracias a dar vueltas son rítmicos los sonidos y los movimientos…?
Bésame, acaríciame, desnúdame, vamos a dar vueltas, a centrifugarnos, a descubrir nuestra sexualidad, a suspirar.
Vamos a nutrirnos de sexo, a envolvernos con los ojos abiertos, sin control.
Ahora no me expliques que los seres humanos somos vulnerables al tacto y sensibles al placer de los sentidos animales.
Vamos a meternos en la penumbra.
Vamos a chuparnos.
Vamos a mamarnos.
Mamones pequeños fuimos antes de aprender a considerar.
Dislócame ahí.
Ahí donde las rocas perdieron el movimiento en las plantas, ahí donde las plantas perdieron las raíces en los animales.
Vamos a ganar al mensaje de la imaginación…

Mística-mímica-rítmica
Foto de Daniel López (Beso)