16.Soñador

Se volvió la semana del revés,
más difícil, más gris el gris,
escalofríos recorren el cuerpo
de una mujer ya sin hombreras,
más movimiento el movimiento,
más recuerdo el recuerdo,
se cogen dos enanitos las manos
a recorrer el mundo,
tan inusual en sus costumbres,
todo lo ven, todo lo escuchan,
invisibles rodean la conciencia
y nos traen de vuelta
al hogar por nosotros habitado,
más ardor el ardor,
cimbrean las caderas,
se duerme el soñador.

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15. Mis latidos

Mis latidos están contados,
no aquellos que me quedan por vivir
que ciertamente no son míos,
sino los que he vivido ya,
los latidos pasados,
por eso me alejo del ruido
y añoro lo que no seré.
Mis noches son trozos de cielo,
anónimos y sinceros retales
encerrados en un armario,
cierro los ojos al calor
y cierro mi destino,
hace frío ya, un frío ciego
arrepentido de nacer.

Paciencia

Como quiera que el amor sea algo cruel, algo más incluso, cruel, pues debajo de la almohada guardo dos corazones: uno está roto, el otro, entero, prefiero no verlo para creerlo.
También una mariposa sin alas bastante desfavorecida por cierto, un pañuelo para los mocos que se ha secado, bueno, maldita sea, ya era hora, unas cuantas cartas románticas que no, ahora no son lo mismo.
En fin, como quiera que se alargaban los minutos de sol, estrené un nuevo aparato para resistir de aquellos que duran el tiempo suficiente de una espera y poco más que un nuevo desengaño.
Por los endurecidos callos que no tengo, por los animales que no aman, por las iglesias vacías que no frecuento, por nosotros, los unos y los otros, y por los mosquitos que intuyen la bienvenida ola de calor que nos visitará este verano, comoquiera que los sordos no comprenden las sorderas de los orejudos, pues debajo de la almohada guardo un saco de paciencia.

Paciencia
Autor Maribel Ruiz Marrondo (Isla de Lobos, Fuerteventura, Islas Canarias)

Uno

Los novios

En una urna están guardadas las cenizas de un amor que hubo hace tanto tiempo, que la cerradura se ha soldado y la llave se ha perdido. En su interior reina la oscuridad y carece el aire. La urna se cae al suelo en una ofensa y se abre como una sandía; la ceniza negra se derrama como arena quemada y huye por la ventana que está abierta. Los novios recogen la urna, la ajustan, la limpian, la sitúan y la preparan para guardar las cenizas de su propio amor, si el fuego algún día se extingue.

Una lágrima

Era verano. Era un verano especialmente caluroso, el sudor caía en gruesas gotas por el centro de la espalda, el lenguaje se limitaba a una sonrisa, los dientes eran de color blanco. Una lágrima realmente sobraba, pero ocurrió, indecentemente, que una mujer estaba triste porque el hombre que amaba no le dedicaba palabras bellas y en medio del verano, sus ojos eran una fuente de tristeza inagotable.

Es cosa de dos

En sí mismo el amor no es más que un sentimiento en el que se embarcan dos personas que para mas desconcierto son humanas.

El amor es el amor 1
Foto de Antonio Martínez Montañés

Felicidades. Muchas felicidades

Yo pensaba que cuando todo haya pasado, el invierno no pelaría los árboles de esa manera fantasmagórica, pero cuando todo pasó, el invierno me devolvía el misterio del arte de sus árboles desnudos y yo pensaba “que no pase nunca”.
Claro que yo es un ingenuo empedernido y prácticamente nunca piensa, sólo lo supone, así que continua apoyándose en mí: en mí esto, en mí lo otro y cuando se atreve con la soledad se desmenuza y permite el paso al invierno victorioso.
No importa que cuando creo tener un hilo bien cogido de la mano, el hilo se haga tan largo que pierdo la paciencia de llegar hasta el final para encontrarme, seguramente, con que otro hilo ha ocupado el lugar del primero e incluso es igual de largo que él.
Y en plena sumersión, el desencanto es potencialmente un milagro de ternura, un lugar en el vacío donde el fin de los cabos tiene la medida de la sinceridad.
Y todo eso sin necesidad de complicarme la vida, porque a ver, ¿donde pisar para que los pies se hundan en la altura?.
Y si los años pasan, que pasen, allá ellos, su motivo tendrán…no vaya a ser que cuando subamos a encontrarnos con Dios cara a cara las piernas no nos sostengan.
(A Soledad Calle)

3. Fuimos al mar

Fuimos al mar y no vimos el mar:
alrededor de la hoguera invisible
danzaban esqueletos temerosos,
nos quedamos inmóviles rezando
en las sillas vacías apresados
y el espacio llenaron las palabras,
eran rojos los labios de los muertos,
violáceas las cuencas de sus ojos
y cuando se retiraba la espuma
y cuando blanca la espuma avanzaba,
se vestía de primavera el tiempo.
Sea la vida miserable, absurda
o caprichosa con nuestros destinos,
sobre la mesa la taza caliente,
es lo de menos: la vida se vive,
a veces más allá de la frontera
entre este mundo propio conocido
y otros mundos también desconocidos.

Fuimos al mar
Foto de Antonio Martinez Montañés (Playa de Barcelona)

19. Criatura

Pequeña criatura en las calles,
sin aliento, sin alimento,
sin descanso, sin compostura,
pequeña entre los altos muros
y los frondosos árboles,
sin zapatos, sin estatura,
pequeña ante los portones cerrados,
sin ojos, sin dientes, sin voz,
sudada y sollozante,
pequeña por dentro, olvidada,
a merced del aire violento
y de la espesa lluvia,
pequeña nube blanca
entre hondos nubarrones negros,
sonámbula, presurosa, sedienta
y sin sombra de compañía,
pequeña caracola
por el ancho mar roída,
escondida en la fina arena,
opaca, diluida, sin luna,
pequeña cosa grande y misteriosa,
sin rostro, sin cuerpo, sin huellas.

Exposición de flores

¿Si alguien te da una patada en la rodilla, una mujer por ejemplo, grandota, con el pelo corto y gafas y tuviera algún punto de razón o la depresión posparto pero a pesar de todo te duele y al día siguiente un moratón le da color y cavilas que no era para tanto, que no eran necesarios tantos insultos ni la agresión en sí ya que anteriormente el marido (ya se sabe que el padre padece el síndrome dejado de lado ) de la susodicha mujer, por ejemplo, te había dado un golpe con la rueda delantera izquierda de su coche y teniendo en cuenta que en un momento de lucidez había habido un pacto de perdón, entonces, qué haces?
¿Eh?
¿Qué haces?
¿Buscar el origen del conflicto y desear que la próxima vez sea diferente?