12. La partida

El faro en la colina alumbra
a ráfagas el mar.
La incerteza calcula
la próxima jugada del destino,
valiente entre desolados humanos
con los ojos abiertos
por necesidad pura.
Duermen los patos lejos de tu aliento
y la remota oscuridad,
lanzando llamaradas
de una negrura inconfesable.

La partida
Foto de Ivo Tejeda (Pato Yeco)
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10. Andar

Anduve mi tortura
como tú andarás la tuya,
no en vano leemos en los mismos libros.
Andaría sin peso, sin zapatos,
sin mapa, sin retorno,
mas he andado como una mula terca
y cada treinta metros
me cuadraba ignorando los caminos.
Aún mas habrá andado
el que llevo delante
sonriendo desdentado
al pedazo de suerte
que le ofrece el destino.
Por no querer ya no quería
ni andar un solo paso,
sin embargo ando tantas veces
girándome de espaldas al pasado,
que no veía las piedras
y los arroyos refrescaron
bien entrado el otoño.
De hecho, en el preciso momento
en que me detuve a rumiar
la próxima jornada,
sentí dolor de la ignorancia propia
de mi errante andadura.

Andar
Foto de Maribel Ruiz (Andar)

9. Despertar

Duele por las mañanas
levantarse temprano,
haga frío o calor,
vestir el cuerpo con el uniforme
y dejar en la cama amodorrada,
haga frío o calor,
esa cálida sombra
compañera desde hace tanto tiempo
de todos tus secretos despertares;
porque su aliento te traspasa vida
aunque no estés presente
en su frágil y lento amanecer.

Despertar
Foto de Andrea Cummins (Madrugada en el bajo)

8. Sueño

Tengo sueño, cerrar los ojos,
amodorrarme, mucho sueño,
lejos de las llamadas,
lejos de la impaciencia.
El destino es el juego
donde perder es más difícil,
tanto, que el ángel que me guía
a través de la oscuridad,
cálido, transparente
y cuajado de estrellas invisibles,
tiene valor para dormirse.

Sueño
Foto de Eder López (Dulce sueño)

7. Vaso de vidrio

Si se rompe un vaso de vidrio
encima de tu mesa, elemental,
te escondes dentro del armario,
te pones el abrigo y el sombrero
para protegerte directamente
del ruido que te persigue detrás
y una vez has sudado bien
sales y te colocas las botas de agua
para no clavarte en los pies
los pedacitos de cristal traslúcido
que están de momento en el suelo
invitándote a caminar despacio
hasta enormes dunas doradas
surgidas del corazón del invierno.

Vaso de vidrio
Foto de Daniel Lombraña González (Vidrio)

6. Aunque no nos veamos

Aunque no nos veamos
sé que estás triste al borde del mar frío,
quizás sonriendo de añoranza.
Las olas vuelven blancas para ti,
la arena al sol se tuesta para ti,
el cielo azul trasluce para ti,
el aire silba cerca para ti
y aunque no nos veamos,
ni el agua que nos baña
ni la arena mojada que pisamos
ni el cielo que nos cubre
ni el aire lejano que respiramos
me alejan lo suficiente de ti.

5. Ahora

Ahora que es cálido el viento,
ahora que empieza el bullicio
y la renovación se exalta,
me apoyo en tu hombro y me cobija.
Ahora que tienen sentido
todos los años de mi vida,
todo el amor de las palabras,
Dios, agradezco tu presencia
desde dondequiera que esté
y hacia dondequiera que vaya.

4. Y bostezo

Y bostezo, sin ropa que tender,
el cielo de repente se oscurece
y son las cuatro de la tarde,
bostezo sin envidia,
ni sirve para nada
ni a nadie beneficia.
Y lagrimeo sin llorar, hoy no,
de todas formas lloverá
y la tierra se mojará
y el polvo gris se escurrirá
de sobre aceras, fachadas y nidos.
Gira la rueda de la vida
y atados a ella bostezamos.
Se barajan las cartas
sobadas y pringosas
y de ellas esperamos el antídoto
a nuestra amarga angustia,
así, serios como un entierro
pero sin muerto que velar.
Tal como viene la luna se va,
hoy invisible, mañana redonda.
Corren mis piernas ligeras al paso,
saltan un bache divertidas,
remontan la empinada cuesta,
nubes negras no las detienen,
vuelan más que caminan,
brillantes, fuertes y conmigo encima.

3. Fuimos al mar

Fuimos al mar y no vimos el mar:
alrededor de la hoguera invisible
danzaban esqueletos temerosos,
nos quedamos inmóviles rezando
en las sillas vacías apresados
y el espacio llenaron las palabras,
eran rojos los labios de los muertos,
violáceas las cuencas de sus ojos
y cuando se retiraba la espuma
y cuando blanca la espuma avanzaba,
se vestía de primavera el tiempo.
Sea la vida miserable, absurda
o caprichosa con nuestros destinos,
sobre la mesa la taza caliente,
es lo de menos: la vida se vive,
a veces más allá de la frontera
entre este mundo propio conocido
y otros mundos también desconocidos.

Fuimos al mar
Foto de Antonio Martinez Montañés (Playa de Barcelona)