Amor, amor, amor

Amor, sistemáticamente amor, sin tiempo para amar, ese amor, el azul, el del aire, el de la atmósfera, la margarita permitió que sus pétalos se marchitaran, aquella mano, ni sí ni no, amor de escándalo, de piel, rojo, atado a los párpados, uno que dice te quiero, escupido, aletargado, detenido, amor doloroso eres e insensible, amor a raudales, a escopetazos, cierra y vámonos, colgado de pomos rosas, lunático, atrasado, lo llevaba a cuestas y no lo veía, delante es una piedra en el ojo del huracán, suelto, escocido, un higo donde ningún pájaro osó clavar su pico y dirigiendo el banquete, ni rosas ni nardos donde el jarrón descubre su agua porque llegará la sombra, a veces, botes sin contenido, exhalaciones a humo, alardes de vaciedad, molesto mosquito chirrioso, dulce miel, ¡qué más da!, escueto amor ¿dónde has ido?, asombrados al cierre de nada, la puerta está abierta, colúmneo, dorado, escabroso, podrido.

Amor ¿quién eres? ¿acaso un fantasma? alguien, sí, un fantasma, un sueño imperfecto, puedo decir que alcanzar un sueño es posible, el amor es otra cosa, él te alcanza y te doblega por la fuerza pasiva del instinto, amar es odiar, pero el amor no es odio, es recelo, brillantina en el pelo, tengo de todo, tengo de nada, me alcanza a tiempo la duda, si es amor o no él decidirá por mí, que selecciona una víctima y la lleva a las puertas del cielo, para otros será la escarcha, para todos la deriva que nos rompe a pedazos, a la salud del amor, ese aventurero vagabundo que encierra un milagro en su bolsa vacía, que camina junto a su locura sin avergonzarse de ella, que resume en una palabra lo dicho y lo no dicho, para amar también nacemos, así que amemos, de manera que el diccionario no atraviese con su flecha la única libertad que poseemos, amemos y será el aliento de su boca la primera estrella en amanecer aún con niebla en el horizonte y su cuerpo, incauto, la última luz en languidecer aún con nubes en el horizonte.

Amor, ya tienes bastante, me he desnudado suficiente para ti, has visto, oído, olido, sentido, gustado cada una de mis células, pues entonces, márchate, pero no claro, eso nunca, donde podrás vivir sin el sufrimiento lento que provocas, en calma, tú, tormentoso siempre aún cuando pareces una laguna serena, no, abandonar el juego no forma parte de tu estrategia, permanecerás y lucharas hasta el final, porque todavía al ganador podrás retar a otra partida continuamente, eso esperamos de ti, nosotros, cualquier hombre y cualquier mujer, que no te rindas, que confieses tus pecados, y si fuera posible, ata nuestras muñecas de manera que la gangrena no corrompa nuestro lado inocente del corazón, amor, cuarenta y ocho horas en vela, endemoniándose, ahora te mereces un respiro, todos nos lo merecemos, entretanto se filtra un recuerdo que no es sino tristeza apuntalada al alma y por donde se desliza es oportuno descubrir la belleza.

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Adán y Eva

Al principio la tierra estaba desolada. Eva se encontró de nuevo rodeando la inmensa esfera y cuando miró al lugar donde tenía los pies, éstos habían resbalado hasta la orilla. En la otra orilla estaba Adán, el deseo tibio de todas sus noches y como en otras anteriores, le deseó sin encontrar ninguna razón en su mente. Habían pasado varias semanas. Adán no podía tardar en atravesar el salto que los separaba, aunque se tratara de un paso de siglos, que a la vez que los distanciaba, los envejecía. Como Eva no sabía con certeza su edad, probó a contar con los dedos y cuando miró al lugar donde tenía sus manos, las vio acariciando la espalda de Adán. Entonces creyó que estarían juntos para el resto de sus vidas.

5. Flores de mimosa

Ya las primeras flores de mimosa,
colores campesinos en el campo,
hierve la leña toda lluvia,
todo mojado, todo niebla.
El enero de estrenos y rebajas,
de crecidas des-bordadoras,
de calamares en su tinta,
el enero reciente y estrellado,
curiosa turquesa redonda,
voz de runas, húmedas runas.

Aire de golpe portazo en enero,
la luz revive pero vergonzosamente,
enero viento frío
mantas calientes remate curioso,
un beso un arañazo una mentira
un cordón de caricias,
sueño para dormirte invierno,
enero, mes de lunas frágiles
nieblas desordenadas
luz hermosa, yemas oscuras
promesa de hojas verde claro
y flores de mimosa.

4. Oración

Oh Dios, no tengo fuerzas
para arrepentirme de nada,
me ofreciste una piedra
por la suerte que sólo es mía,
por unos cuantos millones de células
con los que compartir
tu incesante soplo divino,
me ofreciste tu mundo,
la pertenencia prometida,
invisibles espíritus
tomaron asiento a mi lado,
por eso cuando se estrellaba el agua
contra el suelo lloroso de la fuente,
caducaron los árboles
sus leves hojas secas.

Oración
Autor Maribel Ruiz Marrondo (Niebla matutina en Montserrat, Barcelona)

Tierra de nadie

Dementes, locos, idos, escapémonos a la tierra de nadie, allí seremos los amos del mundo y de nuestras sandeces, en la tierra de los hombres únicamente encontraremos irrealidad.
Nos acostaremos juntos y juntos nos levantaremos, confundiremos el amor y la pasión, empezaremos el día deshojando una margarita sin hacer trampa: si se trata de querer, nos desharemos en los brazos del amor, si se trata de odiar, nos desharemos en el pozo de las tinieblas.

9. Es sábado

Es sábado, verano,
julio, fin de semana,
los electrodomésticos descansan,
somos caricias suaves y golosas
vestidas en el cuarto
de paredes desnudas.
Adormila el semisilencio, bien,
el tubo de escape una moto,
las cadenas nos atan pies y manos
menos los ladridos del perro.
Diurnos sonámbulos en las aceras,
nocturnos desvelados en la cama.
El idioma tela de araña
engancha las palabras
y por si fuera poco,
las tardanzas inesperadas
conmueven el poder
de la expresión incontenible:
la necesidad de vivir
por encima de todo.
El planeta pequeño, rojo y frío
hacia nosotros vuelve la mirada,
empedernidos habitantes,
la nada inmortal más mortal
que nunca hayamos conocido
y pienso en ti, criatura, en tu tristeza,
en tus domingos oscuros sin sol.