3. Fuimos al mar

Fuimos al mar y no vimos el mar:
alrededor de la hoguera invisible
danzaban esqueletos temerosos,
nos quedamos inmóviles rezando
en las sillas vacías apresados
y el espacio llenaron las palabras,
eran rojos los labios de los muertos,
violáceas las cuencas de sus ojos
y cuando se retiraba la espuma
y cuando blanca la espuma avanzaba,
se vestía de primavera el tiempo.
Sea la vida miserable, absurda
o caprichosa con nuestros destinos,
sobre la mesa la taza caliente,
es lo de menos: la vida se vive,
a veces más allá de la frontera
entre este mundo propio conocido
y otros mundos también desconocidos.

Fuimos al mar
Foto de Antonio Martinez Montañés (Playa de Barcelona)

Comentarios

Una respuesta a “3. Fuimos al mar”

  1. Avatar de Steve

    Me gusta este poema porque nos invita a reflexionar sobre la dualidad de la vida, la experiencia humana y la conexión entre el mundo visible y el invisible. A través de la metáfora del mar, la hoguera y la danza de esqueletos, el poema evoca una sensación de misterio, trascendencia y una realidad que va más allá de lo aparente.
    El primer verso, «Fuimos al mar y no vimos el mar», sugiere que a veces podemos estar presentes en un lugar o situación, pero no captar verdaderamente su esencia. Esto puede reflejar cómo a menudo nos distraemos por las preocupaciones cotidianas y no logramos apreciar plenamente la belleza y la profundidad que nos rodea.
    La imagen de «la hoguera invisible» y los «esqueletos temerosos» dan a entender la idea de una realidad más allá de lo tangible, una dimensión espiritual o metafísica. Los seres humanos parecen atrapados en la incertidumbre y el temor, pero también en la esperanza y la búsqueda de significado.
    El poema menciona la presencia de «las palabras» y cómo llenan el espacio. Esto podría sugerir que la comunicación y la expresión son formas en las que tratamos de comprender y dar sentido a la existencia, incluso en medio de la ambigüedad y lo desconocido.
    La descripción de los labios rojos y los ojos violáceos de los muertos puede evocar una sensación de lo macabro, pero también de lo surreal y lo inquietante, como si los límites entre la vida y la muerte fueran difusos.
    La imagen de la espuma del mar y su cambio de color refleja la naturaleza cambiante y cíclica de la vida, con momentos de oscuridad y de luz, de tristeza y de alegría.
    En el último verso, el poema reconoce que la vida puede ser «miserable, absurda / o caprichosa», pero subraya la importancia de vivirla, independientemente de sus aspectos desafiantes. La mención de «otros mundos también desconocidos» sugiere la idea de que la experiencia humana es solo una parte de una realidad más amplia e inexplorada.
    En general, este poema invita a reflexionar sobre la complejidad de la vida, nuestra percepción limitada y las múltiples capas de significado que pueden existir más allá de lo superficial. También resalta la importancia de vivir plenamente, incluso en medio de la incertidumbre y el misterio.
    Un saludo.

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