Etiqueta: poema

  • 3. Es noche en la ciudad

    Es noche en la ciudad, mira el calor, traspasa,
    se hace agua sin esfuerzo
    sobre los bellos cuerpos,
    vuelvo a cada verano cada año un año más,
    es bienvenida la facilidad
    que nos ofrece y nos desnuda.

    Era inhumano calcular el tiempo,
    pero tiéndeme a cada instante
    una de tus palabras de verdad verdadera,
    suma distancias legañosas
    más fáciles encuentros
    igual a nuestra vida que transcurre
    y nos lamentaremos
    de las ruidosas noches
    y de las ruidosas mañanas,
    sin comprender que estamos prisioneros
    en un destino incalculable.

  • 2. Pasa una página

    Pasa una página de nuestra vida,
    es el viento, todo lo mueve,
    las horas de recogimiento,
    también la desconfianza.

    Adormecidos somos esos cráneos
    sangre de nuestra sangre,
    vacíos de verdad, ensimismados
    y desheredados al máximo,
    sin padre, sin madre, sin hijos,
    en humana tertulia
    con los espíritus flotantes.

    Por crujidos de suciedad
    somos a nuestra suerte abandonados
    o lágrimas redondas
    y nada nos importa,
    el viento todo lo mueve a su paso,
    el suspiro sucede,
    mira que dulce la bondad exhala
    y nada, no perdemos nada.

  • 1. Para volar sobre los tiempos

    Para volar sobre los tiempos
    con alas blancas avanza el guerrero,
    no puede detener
    ni la tormenta ni el calor,
    ni el ruido ni la soledad
    y si pisa el cemento
    o si pisa las piedras,
    aplastan sus pies la dureza.

    Marcha disciplinado, erguido,
    cargado de tormentos,
    con su verdad incierta
    en el sobrio rostro esculpida.

    A pleno sol y a plena luna
    le estremece el sonido circular
    de la canción del ruiseñor.

  • puntos suspensivos…

    LAS MARIPOSAS DE LA LUZ
    y el murciélago, sin ser visto,
    revoloteaban curiosos
    alrededor de la farola,
    pero descargó la tormenta
    y se hizo pequeño el balcón.

    SUS MIRADAS NOCTURNAS ENCONTRARON
    una estrella encendida hasta la rabia,
    desde la lejanía
    hasta el amanecer,
    despertaron tendidos a su lado, sobre sábanas limpias se quisieron,
    a su manera se quisieron.
    La mañana les devolvió acaso
    borrada de sueños la luna.

    SE OYE ANUNCIAR UN DUELO A MUERTE
    entre los ávidos del desamor,
    quien conozca su identidad
    que detenga inmediatamente el tiempo,
    pues no de debe ocurrir
    que donde hubo deseo,
    se disuelvan dos almas
    en su propio veneno.

    TRAS DE SÍ LAS PALOMAS BLANCAS
    se arrullan al atardecer,
    mas ellos deben regresar:
    ella a su palacio de piedra,
    él a su castillo de espuma.
    ¡Qué diminuto es un segundo!,
    una mota de polvo,
    un puñado de lágrimas,
    almas gozosas de palomas blancas.

    Y SERÁ EL SIGUIENTE PASO
    devolver las caricias,
    desentrañar los besos,
    acunar las torpezas inocentes.
    A la hora convenida
    el gesto humilde borrará las huellas
    de las manos sedientas
    que imploraron venganza
    y livianos rayos de sol
    iluminarán el camino.

    ALMAS LLOROSAS DE PALOMAS BLANCAS
    se buscan al atardecer,
    ella caminará como una sombra,
    inaudita, aterrorizada,
    sus pasos sudorosos
    apenas rozarán la calle.
    Dudosas al atardecer se buscan,
    él caminará su pasillo
    con las manos cruzadas en el pecho,
    desarraigo, desasosiego,
    un lugar del pasado
    y lloviendo un poco de invierno.
    No tiene fin el lazo
    que une los corazones
    amarrados sin ataduras
    y se marcharon con lo puesto,
    de más, unas migajas de hojas secas,
    suficiente equipaje
    para unos peregrinos.

    LES BORDÓ LA ALEGRÍA
    cuando llamaron a la puerta,
    las palabras eran sinceras,
    casi a punto de reventar
    en gotitas de sangre,
    los ojos desiertos buscaban
    un oasis donde saciarse de agua
    y detrás de la puerta
    el agua les desparramaba.
    Cuando llamaron a la puerta
    se acercaron los labios
    y envolvieron redondos
    un abrazo profundo.

    NO SEREMOS DE NADIE
    seremos estatuas dormidas
    aunque sea sábado y llueva
    seremos juncos aterciopelados
    salid a las ventanas
    seremos huesos descarnados
    desempolvad vuestras miserias
    seremos viento y escarcha de marzo
    en el rincón había un gato
    seremos dulce parsimonia
    en el lugar del encuentro una rosa
    seremos unos o dos más entre tantos…

    …LOS INMEDIATOS PUNTOS SUSPENSIVOS

    Puntos suspensivos
    Puntos suspensivos

     

  • 5. Un cuerpo la piel

    Un cuerpo la piel blanca protege de la muerte,
    tan fina, que se rompe
    en trazo perlados de frío,
    tan real, que no invade ni escapa el agua líquida.

    Siente, ahora tú duermes,
    reaccionas con una luna
    derretida en los brazos,
    inconscientemente dormida
    al calor del deseo puro.

    Una manta deshilachada
    calienta tus latidos
    sin pedir nada a cambio,
    sin rogar de rodillas, sin palabras.

    Sueña, descansa tu gran cuerpo de oso
    en el vientre del sueño.

  • 4. El recuerdo son tus recuerdos

    4. El recuerdo son tus recuerdos

    El recuerdo son tus recuerdos
    cantando en una rama temblorosa,
    un mirlo negro acurrucado
    alrededor de la sombra invisible,
    amor si cabe lejano y distante.

    El recuerdo croa en el agua
    como si su existencia
    pudiera recostar relámpagos.
    Un poco de ternura es demasiado
    para los corazones
    que sufren invalidez permanente.

    Amable luna, candorosa nube,
    incipiente vergüenza que respira
    un aire sorprendentemente cargado de dureza.