Cielo estrellado ¿a dónde vamos?
tal vez a dejar de ir
mil veces ¿de dónde venimos?
quizás de dejar de venir
entonces ¿quiénes somos?
somos los imprevistos
seres animales humanos,
invisible fuerza redonda
nos ata a la luz y a la sombra
y una sola voz nos recuerda
esta vida perecedera.
Autor: Maribelondo
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2. Cielo estrellado
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3. Llanto
Llanto y llanto lágrimas suenan,
absorben las piedras el ruido
y el humo cotidianos;
dormirá el amor dormido,
sonarán huecas las campanas
dentro de la ciudad,
la misma lámpara colgada,
colgados el tiempo y las risas,
las voces y el invierno,
luz que se apaga, oscuridad,
eres tú, el atardecer,
la noche y el silencio. -
2. Luna llena
Luna llena amarilla mantequilla,
lúpulo rubio cacerolas viejas,
jabón de agua pulido corazón,
el ángel de pata de palo
voluminoso toca el acordeón,
canción cálida y ambarina,
dulce y miel, vuela lejos, corre,
corre papel, vete con él.
Autor Pepe Cárdenas (Luna de Valencia) -
1. Ya se sabe
Ya se sabe, los monos por las ramas,
por senderos mojados las culebras,
hombres por los tejados;
el movimiento curvo de la tierra
vibra sobre las piedras sibilante,
en verano la arena,
en invierno la hierba, sin zapatos,
el suelo de madera y poco más,
por eso los descalzos nos llamaban.
(A María Urrutia) -
1. Tocas tierra
Tocas
tierra mojada por las venas
sanas
el alma de la pena herida
auténtica
criatura humana
miras
abierto el cielo azul
vuelas
impotencia sin alas
hermosa
todo lo alcanzas a ver
vives
en toda la extensión tu cuerpo
espacio
más allá de la existencia
una
profunda eternidad. -

Preguntando la hora
-Sabes que hora es?
-No, no, y tú sabes que hora es?
-No, no sé, qué hora podría ser?
-Qué hora dirías?
-Las 12 del mediodía?
-No, no creo que sea esa hora, es de noche.
-Y si vas atrasado?
-El día iría adelantado.
-El día o la noche irían atrasados.
-No sabemos que hora es y eso es peligroso.
-El peligro pasará y las horas pasarán y nosotros seguiremos sin saber que hora es.
-Y si le pregunto a alguien, serviría de algo?
-De algo serviría. En caso de que llevara la hora correcta, sabríamos la hora que es.
-Diablos, nos maldicen desde aquella esquina, qué pasa, cabrones?
-Creo que estamos perdiendo el tiempo, no pueden oírnos.
-Y crees que deberíamos irnos, en este caso?
-Evidentemente no hacemos nada aquí.
-Estoy preocupado, se me cansan los brazos y las piernas en cualquier postura.
-Eso te impedirá llevar reloj.
-Es muy molesto. El último reloj me lo regaló mi mujer y era de plástico. Las excusas que puedo darle son increíbles. No sé cuanto durará ésta farsa, me tiene los nervios destrozados.
-Yo nunca he tenido reloj. Desde siempre he calculado la hora a ojo. Miro hacia el sol, si hay sol, y adivino la hora inmediatamente.
-Lástima que sea de noche. Eres problemático, necesitas un reloj.
-Con urgencia, he decidido acabar de una vez por todas con la ignorancia.
-La ignorancia, tiene que ver con la ceguera?
-Esa pregunta es ambigua. Me preguntas algo que no tiene sentido. Mi paciencia tiene un límite, querido amigo, el límite de la impaciencia.
-Consigues que me sienta afortunado. Eres abrumador.
-Está bien, vamos al cine. No creo que lleguemos tarde.
-Ah! He olvidado la cartera, o me la han robado.
-Te habrás equivocado de chaqueta, también pudiera ser.
-No importa, me invitas y todo solucionado.
-No creas que es tan fácil, no suelo invitar a nadie al cine.
-Podrías hacer una excepción.
-Podría, pero no me interesan las excepciones de este tipo.
-De quién, de mí?
-No, no, de aquel amigo tuyo que nos llevaba a dar vueltas por los campings.
-Los campings, ja ja ja