Autor: Maribelondo

  • Un pájaro

    Un pájaro

    En su rama un pájaro pía
    conocedor del lenguaje del canto,
    como es un buen polluelo
    le llueven las lombrices.

    Amanece en el campo verde,
    un pájaro en su rama
    se vuelve loco de alegría,
    luego, resulta que sus plumas
    son de un hermoso color amarillo
    y resulta, que es una pájara.

  • La vida en el valle

    La vida en el valle

    En el valle, sobre el nivel del mar,
    donde conchas marinas fósiles
    y esqueletos de saurios encallados,
    testigos de la misma tierra,
    de la fuerza con que la misma tierra
    siempre considera su suerte
    en el reino del purgatorio.

    En el valle frondoso
    de celulosas húmedas,
    impregnadas de la belleza lúcida
    que arde en cada rincón
    de inmortal existencia.

    Pero nada más hermoso
    que despertar una mañana
    y descubrir que estamos vivos.

  • Habitación

    Habitación

    Aquí, inconsistente,
    un pájaro callado,
    un murciélago dando vueltas
    encima de las mantas,
    una araña a ras del armario,
    una lagartija en las vigas
    y un escarabajo en el suelo
    con las patas arriba,
    una mosca ruidosa
    desprovista de miedo al frío,
    una mínima pulga anónima…
    Así de feliz rodeada,
    encolerizada poco antes
    sin motivo aparente,
    espera que te espera
    un diamante para tallar
    o un bostezo de despedida.

  • 4. Pasa la primavera

    4. Pasa la primavera

    Vacío no, probablemente,
    retortijón, sorpresa,
    desolación, angustia,
    necesidad, pereza,
    tal vez monotonía,
    un obstáculo absurdo,
    abandonar la lucha,
    pasa la primavera…
    ¿Cómo puedo tan a menudo
    perder la tapa del bolígrafo
    en este sitio tan pequeño?…
    Entonces vuelvo a lo que no es hirviendo,
    aunque no sé si el agua dejará
    alguna mano quemada en mi piel…

  • 3. Tímidamente

    3. Tímidamente

    Y lo peor de todo
    es no conocer al culpable.
    Miramos a la derecha, a la izquierda,
    hacia delante, atrás
    y eso sí, nos desconocemos:
    ¿acaso queremos dormir
    hasta quedarnos dormidos completamente?.
    Es probable que no haya nadie,
    que solo sean las diez de la noche,
    que acabe de aparecer el otoño
    detrás de esas gelatinosas nubes
    haciendo invisibles las sombras.
    Guardamos bajo sábanas las manos
    si el fresco las enfría,
    alrededor el calor desprendido
    y la culpa, la verdadera culpa,
    se evaporará derretida
    en una pesadilla,
    dejándonos en paz por un instante.

  • 5. Ahora

    5. Ahora

    Ahora que es cálido el viento,
    ahora que empieza el bullicio
    y la renovación se exalta,
    me apoyo en tu hombro y me cobija.
    Ahora que tienen sentido
    todos los años de mi vida,
    todo el amor de las palabras,
    Dios, agradezco tu presencia
    desde dondequiera que esté
    y hacia dondequiera que vaya.