Autor: Maribelondo

  • El pulso de la noche
    Autor del dibujo de portada Pedro Agudo Calleja (Gigante jugando con la Osa Mayor)

    EL PULSO DE LA NOCHE, Editorial SEUBA, Barcelona 1998
    Editor Carlos de Arce Robledo
    Dibujos originales de Pedro Agudo Calleja. En portada «Gigante jugando con la Osa Mayor»
    Prólogo de Manuel Pérez Hervella

    Una poeta novel publica un libro.
    Un libro de poemas de una poeta novel es un deseo que en forma de botella verde -con mensaje, tapón y náufrago- se lanza desde una isla de dudas, en un viaje incierto y necesario, al encuentro del leyente.
    Un libro de poemas de una poeta novel necesita ser leído, si no es un silencio de escarcha, es una oportunidad perdida.

    El Pulso de la Noche es un libro de una poeta novel, y una apreciable ocasión de saborear versos que nos hablan a los ojos.
    El Pulso de la Noche sabe de las cosas miradas en un cierto momento y «escritas a humo de tabaco».
    Sabe de insomnios: «No amanece. No llueve»
    Sabe de ausencias:
    «Y tu voz retumba lejana
    en el reflejo de los adoquines,
    y tu voz, materia dormida.»
    Sabe de ansias de Dios:
    «…si en Él amamos la bondad
    de su cabello lacio
    y se trenza y revolotea,
    ¿quién será Él que pone
    granos de arena dentro del zapato?»
    Sabe de sobresaltos oníricos:
    «Ni siquiera es de noche,
    ni tan solo olvidé
    los sueños tormentosos
    que acuñaron mi cama,»
    Sabe de reflexión callada:
    «No tendrá el invierno compasión
    para nadie que se alimente de odio.»
    El Pulso de la Noche sabe de arrabales y de entrañas, es decir, de «escribir lágrimas en negro.»
    El Pulso de la Noche se instala en la aparente sencillez del verso libre sin someterse, por tanto, a las ataduras de la medida y la rima, y encontrando la cohesión interna en otros recursos peculiares (combinaciones no estróficas, repeticiones fonéticas…) consiguiendo una meritoria variedad de matices y entonaciones.

    El Pulso de la Noche se expande por territorios coloquiales -en los temas, en los usos de la palabra-, huyendo de los grandes aspavientos y de un cansino nihilismo -que a menudo ocultan más que muestran-, y nos aproxima a una cotidianidad que es también recogimiento, que es también la existencia y sus ensueños en busca de la propia identidad.

    Bienvenido sea este nuevo libro de poemas en que se nos muestra el oficio -de la palabra que es también oficio de silencio- de Maribel Ruiz, en unos versos de buena crianza, de trayecto largo, que en una suerte de monólogo aúnan vida y literatura.

  • 5. Lunes

    Lunes, las calles quietas,
    finales de otoño, regalos
    y sí, pronto la Navidad,
    ni moscas ni mosquitos
    ni pulgas ni ranas ni grillos,
    abrigos y bufandas, botas,
    el aliento se enfría,
    la suerte en medio de la acera
    por casualidad se desliza.

  • 5. Flores de mimosa

    Ya las primeras flores de mimosa,
    colores campesinos en el campo,
    hierve la leña toda lluvia,
    todo mojado, todo niebla.
    El enero de estrenos y rebajas,
    de crecidas des-bordadoras,
    de calamares en su tinta,
    el enero reciente y estrellado,
    curiosa turquesa redonda,
    voz de runas, húmedas runas.

    Aire de golpe portazo en enero,
    la luz revive pero vergonzosamente,
    enero viento frío
    mantas calientes remate curioso,
    un beso un arañazo una mentira
    un cordón de caricias,
    sueño para dormirte invierno,
    enero, mes de lunas frágiles
    nieblas desordenadas
    luz hermosa, yemas oscuras
    promesa de hojas verde claro
    y flores de mimosa.

  • 4. Oración

    Oh Dios, no tengo fuerzas
    para arrepentirme de nada,
    me ofreciste una piedra
    por la suerte que sólo es mía,
    por unos cuantos millones de células
    con los que compartir
    tu incesante soplo divino,
    me ofreciste tu mundo,
    la pertenencia prometida,
    invisibles espíritus
    tomaron asiento a mi lado,
    por eso cuando se estrellaba el agua
    contra el suelo lloroso de la fuente,
    caducaron los árboles
    sus leves hojas secas.

    Oración
    Autor Maribel Ruiz Marrondo (Niebla matutina en Montserrat, Barcelona)
  • 4. San Valentín

    De pronto nos une el amor,
    somete así toda una vida
    y como una bombilla
    (no se inventa en un día)
    alumbra paredes desnudas,
    lejos desde la penumbra nos ata
    y si viviéramos para rozarlo,
    poco pesaría el silencio.
    Costurero de girasoles,
    dos corazones en el pecho
    y levanto la tapa
    y sueño con tus hilos.

  • 3. …y si hace frío

    …y si hace frío tu aliento me toca,
    ese calor interno
    abriga más que nada,
    nosotros en un lado de la acera
    sobre bloques de asfalto,
    el viento helado nos trae su invierno
    desvestido elegantemente
    y aunque palpita el corazón de fuego,
    avanza sin nosotros
    en una copa de agua.