25. Así la vida

Nada termina con definición
pues la grandeza surge de la nada.
Sumergidos hasta el pescuezo
nuestras ropas las seca el aire.
La fuerza de la superficie empuja
sobre las pasiones del alma.
Purificada por los elementos,
la vida, así la vida eterna,
la eternamente viva desnudez,
nos ampara al cabo del tiempo.

asi la vida
Foto de jqmj Queralt (El pi de Formentor)
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23. En el techo

No merecía la pena un insulto,
ni tan sólo escalar paredes
para descubrir la lisura,
no, no era eso, era la esperanza
de temblores inquietos, de numerar planetas.
Conociendo tanto temor
se desentendía el destino,
en el techo corrían huérfanas las neuronas.

En el techo
Foto de Jason Corey (Life)

Cielo

Recientemente he fijado mi vista en las nubes otoñales y me he encontrado casualmente con un espectáculo fascinante.
De color en color he pasado del perfil nítido de las montañas de delante hasta el perfil nítido del cielo oscurecido del lado oponente.
Y cual no sería mi sorpresa al comprobar que curiosamente también el verde ocupa un lugar predominante.

Cielo
Foto de Juan Carlos Mahadeva

Seis

Desde el principio

Es difícil amar a un hombre olvidándose por completo de la propia naturaleza, que ansía ser amada de manera exclusiva.
Amar a un hombre perdiendo la razón, es recuperar un estado de conciencia antepasado, resuelto a ser comprendido definitivamente.
Y sin embargo, nos amamos los unos a los otros.

Hombre homo

Si en medio del camino, con la luz blanca de la luna iluminando el paisaje, pudiendo caminar porque ves en la oscuridad, sientes el deseo de abrir el corazón al cielo inmenso y florecen de tus labios unas palabras auténticas, incluso las estrellas te rodean con mayor intensidad, si esa noche sientes el deseo de descubrir tu alma al mundo, ¿porqué no hacerlo, aunque a la luna le brote una lágrima negra?.

Hombre ausente

Estaba en la cama, todavía el roce de las sábanas era sinuoso, todavía acariciaba la almohada compañera.
El reloj hacía tic-tac, los pájaros sí, ya cantaban y un árbol junto a la ventana se mecía, se mecía, se mecía…
¿Dónde estás ahora?.
Sufro por tu ausencia.