Ocho de agosto

Erase una vez, en un país no muy lejano, unos años que la lluvia no quería caer, luego a las ranas le salieron alas y a los peces pies, luego los hombres tenían sed y sus cosechas se secaban sin remedio, luego el invierno sería duro.
Cuando un día, una nube se apiadó de las gentes y los animales y venciendo un esfuerzo sobrenatural empezó a manar agua como una fuente.
Eso ocurrió un día 8 de agosto y los campesinos se arrodillaron y besaron el agua de los charcos y la tierra.

16. Confianza

La marea que sube y baja
deja el rastro en la arena,
el carcelero conmigo detrás
siguiendo el rastro del oscuro abismo.
Es falso lo de la llave maestra,
no se ve ninguna en la playa,
no hemos tenido tiempo
de contemplar el horizonte.
La mirada sinceramente
nos refleja el uno en el otro
en ambos lados del maldito espejo.
Quiero llegar a tierra firme
para pisar y que nada se mueva
y la confianza me quiere insinuar
que lo que piso está vivo y se mueve.