26. Tregua

La niebla empapa el intermedio,
la tierra tiene prisa en la quietud.

Mientras avanza se espesa la niebla,
la quietud desconoce el tiempo.

Las lunas y los soles
simulan un encuentro,
apenas un dócil resumen
de tantas vueltas olvidadas.

Luna menguante

La luna está menguando, enciendo la radio, apago el despertador. Los baches se cruzan con marcha corta. La luna alumbra menos, la estufa me mira desconcertada, ya no la enciendo como antes. Esa ópera desde el piso vecino es como una caja de cerillas vacía. En el contestador del teléfono hay tres mensajes antiguos. Las toallas están alineadas, me río holgadamente, sin apretar los labios. Dos estornudos avisan imprevistos y ya voy por el segundo bostezo.
Ahora, con el azahar florido, me sumerjo en un campo de limoneros. Mis párpados se cierran, mis ojos no quieren mirar nada, hoy ya está todo visto.

luna menguante
Foto de Roberto Poveda (Flor de azahar. Tarbena)

Ocho

Uno

Era un amor poco sólido, se iba yendo por los resquicios al menor soplo de viento, era intenso, pero indolente. El amor es único. Éste fue uno de ellos.

Carta de otoño

A solas conmigo misma, me hiere la blancura del papel, ¡qué contarte, si has venido de tan lejos! ¿Qué el tiempo es benevolente?, ¿qué los árboles se desprenden de sus hojas secas?, ¿qué las estrellas parpadean con luz fosforescente?, ¿qué tengo una casa donde siempre podré cobijarme de la lluvia?…

El hombre, la mujer y el árbol

Un hombre amante, dulce y cariñoso, susurrando palabras tiernas al oído, no es un hombre, es un árbol. Era una mujer morena, alrededor suyo se movían las hojas de los árboles que caían, dice que lánguidamente.

 

25. Así la vida

Nada termina con definición
pues la grandeza surge de la nada.
Sumergidos hasta el pescuezo
nuestras ropas las seca el aire.
La fuerza de la superficie empuja
sobre las pasiones del alma.
Purificada por los elementos,
la vida, así la vida eterna,
la eternamente viva desnudez,
nos ampara al cabo del tiempo.

asi la vida
Foto de jqmj Queralt (El pi de Formentor)

Siete

Una pregunta

¿Estás o no estás?.
Es encantador de tu parte no adelantar ningún detalle significativo, pero mi corazón, cada día más musculoso, se extiende hacia el misterio con la rapidez involuntaria del deseo.

Hombre furioso

Cientos de palabras ardientes que abracen los oídos,
perforando el tímpano hasta el cerebro,
recogiendo las brasas que quedan como estela del barco en el mar,
rezumando las llamas por los ojos que miran de una manera sobrecogedora a los ojos del hombre mudo,
que sin necesidad de extravagancias ama con los dientes.

Uno tras otro

Después de tantos días vividos hasta el día de hoy y de tantos encuentros y desesperanzas, ilusiones y odios,
ya nada puede ser igual que antes, cuando la conciencia andaba perdida en un mar de dudas.
Ahora es el mañana a partir del cual vas a poder encontrarte con tu otro yo, cara a cara, sin reprocharle por su propio ser.