25. Otoño

En los campos abiertos
el otoño se fragua,
me dices que tenga paciencia
y espero junto a los campos abiertos,
el miedo se concentra
detrás de la ventana,
el otoño se fragua.
Las luces, los motores y las voces
invaden agolpados
el estómago de los siglos
y espero el momento oportuno
de gritar mi insignificancia
ante la noche tormentosa
y espero que termine rápido
y poder descansar
de la angustia de lo desconocido.
Madrugada sin sueño
extendida sin dueño
sobre altares de oscuridad.
Y sé que esperar un milagro
es un remedio contra el nudo
y espero por la fuerza del silencio,
por la tranquilidad del alma.
Un mono se columpia mientras tanto
entre las ramas de frondosos árboles
y vestido su cuerpo apoyará
y desnudo su cuerpo dormirá.

Otoño
Foto de Aitor A Z (Otoño, tormenta)

 

3. Tímidamente

Y lo peor de todo
es no conocer al culpable.
Miramos a la derecha, a la izquierda,
hacia delante, atrás
y eso sí, nos desconocemos:
¿acaso queremos dormir
hasta quedarnos dormidos completamente?.
Es probable que no haya nadie,
que solo sean las diez de la noche,
que acabe de aparecer el otoño
detrás de esas gelatinosas nubes
haciendo invisibles las sombras.
Guardamos bajo sábanas las manos
si el fresco las enfría,
alrededor el calor desprendido
y la culpa, la verdadera culpa,
se evaporará derretida
en una pesadilla,
dejándonos en paz por un instante.

2. Navegar

A la puerta correr, abrir,
son esas hojas del otoño
doradas, amables, ruidosas,
mirar abajo en el rellano,
sus ramas largas un árbol ofrece,
churretes en la barandilla,
humedad, tocar, se deshacen,
el ruido son esas estrellas
atropellándose en las escaleras,
cada una quiere llegar la primera
y limpiar su brillo en la alfombra,
todos han venido esta noche
a saludar tu cara de sorpresa,
despegado y completo
el frío les acompaña, escuchar.
Adentro, a casa, descorchar la cama,
apagar la televisión, la estufa,
sumergirse en el rumbo de la vida.