15. Mis latidos

Mis latidos están contados,
no aquellos que me quedan por vivir
que ciertamente no son míos,
sino los que he vivido ya,
los latidos pasados,
por eso me alejo del ruido
y añoro lo que no seré.
Mis noches son trozos de cielo,
anónimos y sinceros retales
encerrados en un armario,
cierro los ojos al calor
y cierro mi destino,
hace frío ya, un frío ciego
arrepentido de nacer.

Alguien

Hay algunos días en que alguien se levanta o no, no se levanta. Alguien se queda horizontal algunas mañanas porque le pesa demasiado el cuerpo o le sobra la mitad de la conciencia.
Es decir, alguien se queda en la cama acostado esperando sinceramente nada, sino que pase el tiempo. El tiempo pasa y  alguien empieza a pensar que sería mejor un empujón hacia la vertical y el peso lineal, de esa manera entraría en actividad un cuerpo que tiene unos pies al principio y una cabeza al final.
Alguien acaba de nacer a una nueva jornada y piensa que el sol es suficiente para levantar su ánimo. Pero no hace sol, y si el sol está oculto mejor sería destaparlo apartando las nubes con las manos o bebiéndoselas de un trago.
Alguien entra en contacto con su impotencia delante de la naturaleza y decide no decidir lo que sería ideal.