15. Mis latidos

Mis latidos están contados,
no aquellos que me quedan por vivir
que ciertamente no son míos,
sino los que he vivido ya,
los latidos pasados,
por eso me alejo del ruido
y añoro lo que no seré.
Mis noches son trozos de cielo,
anónimos y sinceros retales
encerrados en un armario,
cierro los ojos al calor
y cierro mi destino,
hace frío ya, un frío ciego
arrepentido de nacer.