Cinco

No hay frontera

No creas que no te quiere. No creas que aunque no te quiera te engaña. Estás tranquila y te viene a la mente una idea absurda que te envuelve como una niebla. Al cruzar la calle y verte en la misma acera que estabas, te extrañas.

Una caja

En un rincón había una caja llena de pétalos de rosa secos. Parecía inservible al hombre que la olvidaba en el trastero, pero cuando puso las manos sobre ella, el amor germinó y empapó las células de su piel, se introdujo en las células de su interior e hizo hervir el líquido que contenían; el vapor reconoció la esencia, se acercó a sus labios y besó su cuerpo a la luz de la luna.

Lágrimas

Lloras, pues llora, desnúdate en el lago rebosante de tus lágrimas, sumérgete y llora, cuanto más copiosamente, mejor.

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1. Los años pasan

No se detiene el tiempo.
La vida se va construyendo
con un poco de barro,
un tanto de sabiduría,
unas cuantas arrugas.
La rueda de la vida gira
parsimoniosa sobre verdes valles,
recia sobre pendientes escarpadas;
al paso que aligera, desmorona,
arrulla al presuroso corazón
y anima el frío desaliento.
Enseguida su tozudez te engancha
con firmeza a sus radios luminosos,
con su secreto avanzas
asomado al arco iris,
si le pesas te pedirá alivio
con su voz quejumbrosa,
si le eres leve amará tu atención
hacia su eje encantado.
El camino se nos descubre
de deseo y de lágrimas,
de locuras y de nostalgias,
de astros inaccesibles
que nos observan en silencio.

Los años pasan
Autor Antonio Ruiz Marrondo