27. Cada noche

Cada noche todos los humos,
como un incendio colectivo
se elevan altos en el cielo,
el del incienso, oración en penumbra.
Atrapadas las luces tras los ojos,
es nuestra noche oscura
de la que nacen todos los espectros
y rogamos disimuladamente
que nos devuelva el día.

cada noche
Foto de Antonio Fiol

Fuego

El fuego quema los árboles y la maleza, resquebraja las piedras en trozos que caen rodando por la ladera, la ceniza es negra.
El fuego avanza con rapidez, el viento lo encabrita, ruge en torbellinos, arde con energía.
El humo se eleva a borbotones formando una densa nube oscura por donde difícilmente penetran los rayos del sol.
La luz anaranjada, acogedora y tenue es un intervalo en el largo verano.
La blanca paz se funde y desparrama olvidándose de los seres vivos en una imagen que recuerda la muerte, el desconcierto, la impotencia y la soledad ante la fuerza ilimitada de la naturaleza.

Fuego
Fotografía de Serge Saint (Sin título)

18. Soledad y Manuel

Ellos, hombre y mujer
al vapor de la luna bienvenidos,
versátiles navegan
por amor a la incertidumbre.
Ellos se dan la mano, humean,
se abrazan entre lagartijas
al compás de la sombra,
corazones a cuestas de ternura.
Ellos, paloma blanca
en los rizos del pelo,
ruiseñor encendido
en las aristas de sus labios.
Nada más mínimo al atardecer,
sino la luz que los envuelve
con el fuego de lo imposible,
nada más grande, nada más.
(A Soledad Calle y Manuel Pérez)