Siete

Una pregunta

¿Estás o no estás?.
Es encantador de tu parte no adelantar ningún detalle significativo, pero mi corazón, cada día más musculoso, se extiende hacia el misterio con la rapidez involuntaria del deseo.

Hombre furioso

Cientos de palabras ardientes que abracen los oídos,
perforando el tímpano hasta el cerebro,
recogiendo las brasas que quedan como estela del barco en el mar,
rezumando las llamas por los ojos que miran de una manera sobrecogedora a los ojos del hombre mudo,
que sin necesidad de extravagancias ama con los dientes.

Uno tras otro

Después de tantos días vividos hasta el día de hoy y de tantos encuentros y desesperanzas, ilusiones y odios,
ya nada puede ser igual que antes, cuando la conciencia andaba perdida en un mar de dudas.
Ahora es el mañana a partir del cual vas a poder encontrarte con tu otro yo, cara a cara, sin reprocharle por su propio ser.

Cinco

No hay frontera

No creas que no te quiere. No creas que aunque no te quiera te engaña. Estás tranquila y te viene a la mente una idea absurda que te envuelve como una niebla. Al cruzar la calle y verte en la misma acera que estabas, te extrañas.

Una caja

En un rincón había una caja llena de pétalos de rosa secos. Parecía inservible al hombre que la olvidaba en el trastero, pero cuando puso las manos sobre ella, el amor germinó y empapó las células de su piel, se introdujo en las células de su interior e hizo hervir el líquido que contenían; el vapor reconoció la esencia, se acercó a sus labios y besó su cuerpo a la luz de la luna.

Lágrimas

Lloras, pues llora, desnúdate en el lago rebosante de tus lágrimas, sumérgete y llora, cuanto más copiosamente, mejor.

Cuatro

Hombre pez

Te vas, te escurres, me lleno las manos de escamas, te brilla el pelo, el viento me deshace, te cuesta esconderte, me acerco al quicio de la puerta, te miras en el espejo, me saluda un desconocido, te quedas pero lejos, me lleno los pies de barro.

Hombre arena

Por fin llega el tiempo en que se presiente el final que inicia un nuevo rumbo en el corazón del hombre. El hombre es un conjunto formado por hombres y corazones de tal manera que, ambos comprenden que el amor ha de ser valiente hasta una llama ardiendo y valiente hasta una brasa extinguiéndose. No hay lugar a dudas en el esqueleto, los que murieron de amor, se convirtieron en el polvo que levanta el aire al pasar silbando sobre una colina, transportándolo hacia donde el ser humano tiene fe en sí mismo.

Círculo de amor

El estado de plenitud es aparente: las ruedas apuntan al cielo en su redondez itinerante. El círculo está impreso en el sueño del agua densa y fría del mar, donde pule la piel para ser devuelta a su suavidad original.

Tres

Carta de sal

Estoy esperando una carta llena de tristeza, seguro, porque en lugar de una carta será una lágrima y en el papel las lágrimas y las palabras se confunden.
De nuevo vamos a empezar, ¿hasta cuándo vamos a estar siempre empezando?.

En un rincón

Y emergía de raíz, huyendo a contracorriente. En un rincón esperaba el momento de saltar y darte un susto de muerte, pero eso, ya no se lleva.

El hombre espera 

Me faltas tú y me iré a dormir tranquila, reunificada. Con el tú que me falta voy a hacer un barquito de papel que llevaré al mar, para que navegue a sus anchas.

Dos

La ratita

Era la historia de una ratita que presumía de tener un lazo rosa en la cola y que buscaba el compañero que tenía que existir, de lo contrario no habría cuento.

A continuación del hombre

Hablar por los codos y con los dientes, decirte que sí, que te quiero, arrodillarme delante tuyo y esconder la cabeza entre tus rodillas para oír como pisas el suelo con los pies desnudos. Huir de los pasajeros, mirarte desde abajo y desearte como un nómada del desierto desea el agua, con sed.

Hombre en amor

Me encontré un día hablando de ti a toda la gente que, inasible, encontraba a mi paso: algunos me miraron con desprecio, otros sonrieron, otros comprendieron.
Me encontré en medio de la calle gritando al cielo tu nombre y el cielo se mantuvo firme en su reserva, entonces eras tan infinito que ni el espacio que había entre nosotros era suficiente para amar, ¡qué arrogante el aire cuando levanta el aire!.
Tu risa paralizaba la ola y besaba la espuma, me encontré hablando, un día me encontré hablando y tú eras un sueño.

Uno

Los novios

En una urna están guardadas las cenizas de un amor que hubo hace tanto tiempo, que la cerradura se ha soldado y la llave se ha perdido. En su interior reina la oscuridad y carece el aire. La urna se cae al suelo en una ofensa y se abre como una sandía; la ceniza negra se derrama como arena quemada y huye por la ventana que está abierta. Los novios recogen la urna, la ajustan, la limpian, la sitúan y la preparan para guardar las cenizas de su propio amor, si el fuego algún día se extingue.

Una lágrima

Era verano. Era un verano especialmente caluroso, el sudor caía en gruesas gotas por el centro de la espalda, el lenguaje se limitaba a una sonrisa, los dientes eran de color blanco. Una lágrima realmente sobraba, pero ocurrió, indecentemente, que una mujer estaba triste porque el hombre que amaba no le dedicaba palabras bellas y en medio del verano, sus ojos eran una fuente de tristeza inagotable.

Es cosa de dos

En sí mismo el amor no es más que un sentimiento en el que se embarcan dos personas que para mas desconcierto son humanas.