Andar torpe

No te estaría deseando pero te estaría deseando al mismo tiempo. Te olvidaría inmediatamente, nula existencia, pues si te olvidara no habrías existido, cruel ignorancia y aún así, la memoria entregada a su intermitencia me sacudiría del polvo acumulado. Te sufro, ya que no puedo quererte, la sombra persigue y sufre ambas oscuridades, nuestras las dos, a cual más feroz, el amanecer y el atardecer en desacuerdo común.

Andar torpe
Foto de Barloventomagico (Mochuelo de hoyo)

Dos

La ratita

Era la historia de una ratita que presumía de tener un lazo rosa en la cola y que buscaba el compañero que tenía que existir, de lo contrario no habría cuento.

A continuación del hombre

Hablar por los codos y con los dientes, decirte que sí, que te quiero, arrodillarme delante tuyo y esconder la cabeza entre tus rodillas para oír como pisas el suelo con los pies desnudos. Huir de los pasajeros, mirarte desde abajo y desearte como un nómada del desierto desea el agua, con sed.

Hombre en amor

Me encontré un día hablando de ti a toda la gente que, inasible, encontraba a mi paso: algunos me miraron con desprecio, otros sonrieron, otros comprendieron.
Me encontré en medio de la calle gritando al cielo tu nombre y el cielo se mantuvo firme en su reserva, entonces eras tan infinito que ni el espacio que había entre nosotros era suficiente para amar, ¡qué arrogante el aire cuando levanta el aire!.
Tu risa paralizaba la ola y besaba la espuma, me encontré hablando, un día me encontré hablando y tú eras un sueño.

1. Los años pasan

No se detiene el tiempo.
La vida se va construyendo
con un poco de barro,
un tanto de sabiduría,
unas cuantas arrugas.
La rueda de la vida gira
parsimoniosa sobre verdes valles,
recia sobre pendientes escarpadas;
al paso que aligera, desmorona,
arrulla al presuroso corazón
y anima el frío desaliento.
Enseguida su tozudez te engancha
con firmeza a sus radios luminosos,
con su secreto avanzas
asomado al arco iris,
si le pesas te pedirá alivio
con su voz quejumbrosa,
si le eres leve amará tu atención
hacia su eje encantado.
El camino se nos descubre
de deseo y de lágrimas,
de locuras y de nostalgias,
de astros inaccesibles
que nos observan en silencio.

Los años pasan
Autor Antonio Ruiz Marrondo