24. Gaviotas

Sobre la fuente vuelan las gaviotas

Atormentado corazón:

entre las ramas secas de los árboles

te doy permiso para amar

contra el coloreado atardecer,

y para ser amado,

hermosas, del cielo y el mar,

te libero del abandono

nos acompañan tierra adentro

y los nervios encadenados.

para deshacer sus misterios.

23. En el techo

No merecía la pena un insulto,
ni tan sólo escalar paredes
para descubrir la lisura,
no, no era eso, era la esperanza
de temblores inquietos, de numerar planetas.
Conociendo tanto temor
se desentendía el destino,
en el techo corrían huérfanas las neuronas.

En el techo
Foto de Jason Corey (Life)

22. Consuelo

Reciente de sucesos inestables,
rumores, animales y futuro,
consciente de su tacto,
otras dudas reales
se acomodan en su lugar.
Constelaciones y temores,
pulgas acróbatas, saltos de altura,
misiones superadas,
voluntad de poder,
todos en fila esperando su turno.
Sinfonía elegante y despeinada
concertada a los ritmos de sutura,
el director de la escena abre su alma,
parches relativos la adornan.
El consuelo en el Dios
hábil y novedoso,
no se agota bajo ningún pretexto.

 

6. El tesoro

El tesoro está bien guardado bajo llave,
atado el cofre con cadenas,
en un lugar desierto y escabroso enterrado,
¿valdrá la pena tanto esfuerzo?,
porque su contenido ahora no recuerdo:
unas plumas, un borrador,
unas medallas, viento, una cacatúa, oro,
unas perlas, unos diamantes,
barro, espuma, no sé, pero algo había dentro.

Cuatro

Hombre pez

Te vas, te escurres, me lleno las manos de escamas, te brilla el pelo, el viento me deshace, te cuesta esconderte, me acerco al quicio de la puerta, te miras en el espejo, me saluda un desconocido, te quedas pero lejos, me lleno los pies de barro.

Hombre arena

Por fin llega el tiempo en que se presiente el final que inicia un nuevo rumbo en el corazón del hombre. El hombre es un conjunto formado por hombres y corazones de tal manera que, ambos comprenden que el amor ha de ser valiente hasta una llama ardiendo y valiente hasta una brasa extinguiéndose. No hay lugar a dudas en el esqueleto, los que murieron de amor, se convirtieron en el polvo que levanta el aire al pasar silbando sobre una colina, transportándolo hacia donde el ser humano tiene fe en sí mismo.

Círculo de amor

El estado de plenitud es aparente: las ruedas apuntan al cielo en su redondez itinerante. El círculo está impreso en el sueño del agua densa y fría del mar, donde pule la piel para ser devuelta a su suavidad original.

Futuro

Tiras una moneda al aire, cae al suelo, cara o cruz, la recoges y ya no es una moneda, sino un símbolo de lo que te depara el futuro, una aventura. Querer es complicado, los sentimientos son imprevisibles o cuando menos indomables, por eso, cuando te preguntan siendo verano, por una playa desierta, pierdes la orientación y tu corazón te dice que sigas adelante con valentía, tal vez con humor: el camino está hecho para el que anda.

Pues vaya

Se llama ruido y nos envuelve, vaya vaya, me ignoro, mi corazón latiendo. Estimados ellos, vamos a por cera por si se encalla. Tropiezo contra el suelo, disimulo, rebotan dos vasos en mil pedazos estrellados, es mucho vidrio. Hierve el agua. Está lloviendo. Sin serlo voy a desgranar un racimo de uvas antes de que las arañas empiecen a domesticar rincones, para eso nos atamos los cordones. Más cerca ya no se puede, dije yo, y quería decir nosotros.

Y quería decir nosotros y he dicho yo, la distancia misma que tarda el humo en abandonar una uña, un tiempo auténtico considerable. Aparte encontrándonos desdichados, abandonados, insubordinados, nada que haga sospechar la curiosidad por un jueves cualquiera. Ni nosotros ni yo, sino vosotros: se difumina al caer la tarde de espaldas contra la montaña. Nosotros permitiendo escaramuzas, yo condenando aullidos incorrectos, vosotros repitiendo los contenidos. Dunas, alegres seductoras. Luna, feliz encuentro. Quería todo complacida en mis terrores. Quería nada, por eso se desestimaba. Y ahora encuentro un poco de algo que, por si las moscas, recuerdo que amor y odio son formas de calor.

Recuerdo que amor y odio son formas de calor y la vela más alta se extinguió primero, nada sospechoso, su cera se derramó deprisa; la otra aún suspira en voz alta, poco le queda, han sido el aire y la bombilla. El amor llama y el odio llama. Sucede que ambos se limitan a sonreír en el escaso pronunciamiento de sus columnas de fuego: no llegó ni a un cuarto de hora.

No llegó ni a un cuarto de hora. El reloj se ha atrasado en su sitio. No llegó ni a un cuarto de hora queriendo.

No llegó ni a un cuarto de hora queriendo, una lluvia corta, un paseo corto, una tarde corta, eso pasó lo que no pasó. Está inscrito en el tablón de anuncios más o menos de esta manera: aquí yace el tiempo que donde ocurrió no fue aquí, pero me impregnó los cabellos.

Pero me impregnó los cabellos hasta un día más. Luego dirán que el agua es media vida. Toda una vida y se derrumba, se derrumba, abajo todo. Los fantasmas mejor dejarlos en el castillo. Ahora a construir, arriba todo.

Ahora a construir, arriba todo, mi reloj siempre juntos viendo pasar ¿la vida? ¿las horas? ¿el tiempo?, viendo pasar todo eso que se va yendo, los dos, quieras o no. A la luna le pedimos nuestros deseos y cuando está llena, no tenemos. Después de que ladró el perro gritó el hombre, estábamos cerca para oírles. La luna mengua, el árbol crece dando placer a la tierra, el río devuelve el agua. Estaremos juntos cuando la luz nos envuelva. Siempre tendré un trozo de piel para ofrecerte, pero mañana será una rosa.

Pero mañana será una rosa, la rosa blanca de la paz, la lluvia blanca que caía.

La lluvia blanca que caía serenaba mi corazón dolido. ¿Eres tú? ¿el fantasma de las mil obligaciones? ¿el que lleva el agua a las alcantarillas?. Bueno, seguirás su curso junto a las gotas y tantas gotas y tantos fantasmas juntos. Eso es, disuelto a mi lado: no tenías futuro en este campo abonado con estiércol inmaduro. Tu sábana blanca. Tu rostro sin rostro encerado se perdía bajo la sábana blanca. Solo una cosa ¿mientras nos perseguíamos no notaste que la cadena era una invasión de hormigas?. Vale vale, eres tú, me consta.

Vale vale, eres tú, me consta.

Vale vale, eres tú, me consta: la escalera de siete peldaños, la flor enmascarada, la tentación de volver la página. Ignoro lo que sabes o lo que no sabes, si subes o bajas la escalera, si miras o te mira la flor, si abres o cierras la página. Por eso estábamos siendo un escaparate donde las mercancías no tenían precio ninguno. Y nos tienta valer.

Y nos tienta valer cueste lo que cueste el presente ausente, olvidado, sedado y el punto de mira en las olas.

Y el punto de mira en las olas mi cuerpo es feliz, feliz cuando el mar me sumerge realmente pequeña, una pequeña historia. Un mundo entero de personas era más de lo que podía suponer.

Pues vaya
Autor Maribel Ruiz Marrondo (Camporredondo, Lugo)

1. Los años pasan

No se detiene el tiempo.
La vida se va construyendo
con un poco de barro,
un tanto de sabiduría,
unas cuantas arrugas.
La rueda de la vida gira
parsimoniosa sobre verdes valles,
recia sobre pendientes escarpadas;
al paso que aligera, desmorona,
arrulla al presuroso corazón
y anima el frío desaliento.
Enseguida su tozudez te engancha
con firmeza a sus radios luminosos,
con su secreto avanzas
asomado al arco iris,
si le pesas te pedirá alivio
con su voz quejumbrosa,
si le eres leve amará tu atención
hacia su eje encantado.
El camino se nos descubre
de deseo y de lágrimas,
de locuras y de nostalgias,
de astros inaccesibles
que nos observan en silencio.

Los años pasan
Autor Antonio Ruiz Marrondo