6. Aunque no nos veamos

Aunque no nos veamos
sé que estás triste al borde del mar frío,
quizás sonriendo de añoranza.
Las olas vuelven blancas para ti,
la arena al sol se tuesta para ti,
el cielo azul trasluce para ti,
el aire silba cerca para ti
y aunque no nos veamos,
ni el agua que nos baña
ni la arena mojada que pisamos
ni el cielo que nos cubre
ni el aire lejano que respiramos
me alejan lo suficiente de ti.

15. Mis latidos

Mis latidos están contados,
no aquellos que me quedan por vivir
que ciertamente no son míos,
sino los que he vivido ya,
los latidos pasados,
por eso me alejo del ruido
y añoro lo que no seré.
Mis noches son trozos de cielo,
anónimos y sinceros retales
encerrados en un armario,
cierro los ojos al calor
y cierro mi destino,
hace frío ya, un frío ciego
arrepentido de nacer.

11. Y vertimos lágrimas

Y vertimos saladas grietas lágrimas
entre nosotros dos y nuestra sombra,
con ellas sueña la diosa alegría
y en su desierto caen dolorosas,
como no conocer su rumbo
si nos surcan la cara,
el cuello, los recuerdos,
cómo no conocer el rumbo
de nuestro propio llanto,
de nuestro propio duelo!.

Y vertimos lágrimas
Autor Maribel Ruiz Marrondo (Cascada en el oasis de Chebika, Túnez)

 

7. Ya sabes

Ya sabes, esperando en la parada
con los pies anclados al suelo,
todos esperamos lo nuestro,
todos tenemos pies de barro
y bolsillos llenos de piedras
y regalos anónimos ocultos
bajo el forro de la chaqueta.
Nos sorprendían los aviones,
un escarabajo en la acera,
los trenes en su altura, el monasterio,
aquel vómito, aquel dolor,
una serpiente amarilla, el cielo…
Nuestros recuerdos son las escapadas
abiertas en cruz al futuro.

Ya sabes
Autor Maribel Ruiz Marrondo (Autobús de New York)