Nueve

Un paseo

Un día en que reinaba la paz, el hombre y la mujer anduvieron un camino de barro y piedras bajo el sol empedernido de agosto. La huida les situó en el lugar que les correspondía, apretando sus cuerpos de humanos contra el tronco agrietado del roble y tolerando lo que parecía un milagro, el amor.

División

En su cuerpo hay indicios que superan toda duda, desde los latidos de su corazón hasta la esquivez de su mirada, son remolinos de un agua que hierve dentro de una olla. Y sabe que se tiene que desvincular de ese deseo que le ha atrapado sin querer.

Hombre cigarra

No es verdad que te esté esperando, aparentemente, asomada veinticuatro horas al día a la ventana, iniciando diálogos con los seres vivos que me rodean para no caer en la desesperanza o el sueño…y ese empuje hacia la vertical que se produjo cuando nací, se reproduce en este instante donde la soledad no puede ser compartida ni igualada por ninguna cigarra suicida…y en la ventana deposito lágrimas verdes, que se convierten al contacto con la madera, en amarillas como la cera.

Luna menguante

La luna está menguando, enciendo la radio, apago el despertador. Los baches se cruzan con marcha corta. La luna alumbra menos, la estufa me mira desconcertada, ya no la enciendo como antes. Esa ópera desde el piso vecino es como una caja de cerillas vacía. En el contestador del teléfono hay tres mensajes antiguos. Las toallas están alineadas, me río holgadamente, sin apretar los labios. Dos estornudos avisan imprevistos y ya voy por el segundo bostezo.
Ahora, con el azahar florido, me sumerjo en un campo de limoneros. Mis párpados se cierran, mis ojos no quieren mirar nada, hoy ya está todo visto.

luna menguante
Foto de Roberto Poveda (Flor de azahar. Tarbena)

Ando y ando

Ando y ando, estoy sola, me canso, busco el conocimiento de “mí”, me aligera la idea de libertad, me asusto, no estoy huyendo, solo ando y ando, no estoy sola, veo a tanta gente, me rodean tantos caminos, me dan fuerza, no me asusto, solo espero en la meta la tranquilidad de espíritu.

ando y ando
Foto de Mariano Mantel (En el caos urbano)

Un misterio el amor

En el fondo queremos que nos quieran. Podría ser el deseo innato de inmortalidad: si me quieres, descuida, viviré eternamente y te esperaré en cada rincón del planeta. Una pena porque si el que quiere no es querido, perecerá en el intento de seguir queriendo y con ello, la supervivencia del que busca amor se verá seriamente comprometida a una vida monótona y en ocasiones carente de sentido.
Nada de ésto sería cierto si dos seres que deciden amarse lo hacen al unísono con lo cual, la distancia que empequeñece a ambos amantes desaparecerá y con ella la ilusión que les parecía acercar a un inminente desastre. Si se tiene en cuenta la ventaja que supone ni lo uno ni lo otro, pues que sea bienvenido el misterio del amor.

El amor un misterio
Foto de Nick Harris  (Leaf Fall)

Cielo

Recientemente he fijado mi vista en las nubes otoñales y me he encontrado casualmente con un espectáculo fascinante.
De color en color he pasado del perfil nítido de las montañas de delante hasta el perfil nítido del cielo oscurecido del lado oponente.
Y cual no sería mi sorpresa al comprobar que curiosamente también el verde ocupa un lugar predominante.

Cielo
Foto de Juan Carlos Mahadeva

Ocho de agosto

Erase una vez, en un país no muy lejano, unos años que la lluvia no quería caer, luego a las ranas le salieron alas y a los peces pies, luego los hombres tenían sed y sus cosechas se secaban sin remedio, luego el invierno sería duro.
Cuando un día, una nube se apiadó de las gentes y los animales y venciendo un esfuerzo sobrenatural empezó a manar agua como una fuente.
Eso ocurrió un día 8 de agosto y los campesinos se arrodillaron y besaron el agua de los charcos y la tierra.

La silla

Curiosamente me levanté de la silla plenamente convencida de que tenía una importante misión que necesitaba hacerse realidad y la realidad fue que después de levantarme me picó un mosquito que tenía en la pierna y delicadamente la silla se burló de mí y no me quedó otro remedio que darle una patada.

La sillaLa silla
Fotografía de Carlos (Large on black)

 

Fuego

El fuego quema los árboles y la maleza, resquebraja las piedras en trozos que caen rodando por la ladera, la ceniza es negra.
El fuego avanza con rapidez, el viento lo encabrita, ruge en torbellinos, arde con energía.
El humo se eleva a borbotones formando una densa nube oscura por donde difícilmente penetran los rayos del sol.
La luz anaranjada, acogedora y tenue es un intervalo en el largo verano.
La blanca paz se funde y desparrama olvidándose de los seres vivos en una imagen que recuerda la muerte, el desconcierto, la impotencia y la soledad ante la fuerza ilimitada de la naturaleza.

Fuego
Fotografía de Serge Saint (Sin título)

Ermita de piedra

La ermita era de piedra. En una ventana pequeña protegida por una reja el cristal dejaba pasar el aire. El vacío era sagrado excepto por la imagen de un hombre clavado en una cruz con los pies desnudos y vestido su cuerpo apenas con un lienzo de escayola blanca; su mirada de ojos entornados penetraba en la profundidad del suelo, donde dominaba el espacio cerrado por gruesas paredes de su reino. Rodeando el exterior, hermosos árboles verdes y hojas doradas caídas en la tierra, muertas, pero no crucificadas. Montaña abajo rodaban piedras grandes que se resistían a convertirse en arena.

Ermita de piedra
Fotografía de Albert Cortel (Ermita)

Andar torpe

No te estaría deseando pero te estaría deseando al mismo tiempo. Te olvidaría inmediatamente, nula existencia, pues si te olvidara no habrías existido, cruel ignorancia y aún así, la memoria entregada a su intermitencia me sacudiría del polvo acumulado. Te sufro, ya que no puedo quererte, la sombra persigue y sufre ambas oscuridades, nuestras las dos, a cual más feroz, el amanecer y el atardecer en desacuerdo común.

Andar torpe
Foto de Barloventomagico (Mochuelo de hoyo)