Ocho de agosto

Erase una vez, en un país no muy lejano, unos años que la lluvia no quería caer, luego a las ranas le salieron alas y a los peces pies, luego los hombres tenían sed y sus cosechas se secaban sin remedio, luego el invierno sería duro.
Cuando un día, una nube se apiadó de las gentes y los animales y venciendo un esfuerzo sobrenatural empezó a manar agua como una fuente.
Eso ocurrió un día 8 de agosto y los campesinos se arrodillaron y besaron el agua de los charcos y la tierra.

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Cinco

No hay frontera

No creas que no te quiere. No creas que aunque no te quiera te engaña. Estás tranquila y te viene a la mente una idea absurda que te envuelve como una niebla. Al cruzar la calle y verte en la misma acera que estabas, te extrañas.

Una caja

En un rincón había una caja llena de pétalos de rosa secos. Parecía inservible al hombre que la olvidaba en el trastero, pero cuando puso las manos sobre ella, el amor germinó y empapó las células de su piel, se introdujo en las células de su interior e hizo hervir el líquido que contenían; el vapor reconoció la esencia, se acercó a sus labios y besó su cuerpo a la luz de la luna.

Lágrimas

Lloras, pues llora, desnúdate en el lago rebosante de tus lágrimas, sumérgete y llora, cuanto más copiosamente, mejor.