10. Andar

Anduve mi tortura
como tú andarás la tuya,
no en vano leemos en los mismos libros.
Andaría sin peso, sin zapatos,
sin mapa, sin retorno,
mas he andado como una mula terca
y cada treinta metros
me cuadraba ignorando los caminos.
Aún mas habrá andado
el que llevo delante
sonriendo desdentado
al pedazo de suerte
que le ofrece el destino.
Por no querer ya no quería
ni andar un solo paso,
sin embargo ando tantas veces
girándome de espaldas al pasado,
que no veía las piedras
y los arroyos refrescaron
bien entrado el otoño.
De hecho, en el preciso momento
en que me detuve a rumiar
la próxima jornada,
sentí dolor de la ignorancia propia
de mi errante andadura.