Nueve

Un paseo

Un día en que reinaba la paz, el hombre y la mujer anduvieron un camino de barro y piedras bajo el sol empedernido de agosto. La huida les situó en el lugar que les correspondía, apretando sus cuerpos de humanos contra el tronco agrietado del roble y tolerando lo que parecía un milagro, el amor.

División

En su cuerpo hay indicios que superan toda duda, desde los latidos de su corazón hasta la esquivez de su mirada, son remolinos de un agua que hierve dentro de una olla. Y sabe que se tiene que desvincular de ese deseo que le ha atrapado sin querer.

Hombre cigarra

No es verdad que te esté esperando, aparentemente, asomada veinticuatro horas al día a la ventana, iniciando diálogos con los seres vivos que me rodean para no caer en la desesperanza o el sueño…y ese empuje hacia la vertical que se produjo cuando nací, se reproduce en este instante donde la soledad no puede ser compartida ni igualada por ninguna cigarra suicida…y en la ventana deposito lágrimas verdes, que se convierten al contacto con la madera, en amarillas como la cera.

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23. En el techo

No merecía la pena un insulto,
ni tan sólo escalar paredes
para descubrir la lisura,
no, no era eso, era la esperanza
de temblores inquietos, de numerar planetas.
Conociendo tanto temor
se desentendía el destino,
en el techo corrían huérfanas las neuronas.

En el techo
Foto de Jason Corey (Life)

23. Música

Notas del pentagrama, aún se alarga la noche
de frío amodorrada, las ruedas casi niegan
el camino habitado por pájaros hambrientos,
el aire se estira en silencio
hacia las copas de los árboles.
En un día gris convertida,
suena música por el hombre amado,
la piel sumisa olvida sus fronteras,
cadena de limpios abrazos,
un río dulce la vida sucede.

23. Música
Foto de Gisela Giardino  (Sing is Everywhere)

Un misterio el amor

En el fondo queremos que nos quieran. Podría ser el deseo innato de inmortalidad: si me quieres, descuida, viviré eternamente y te esperaré en cada rincón del planeta. Una pena porque si el que quiere no es querido, perecerá en el intento de seguir queriendo y con ello, la supervivencia del que busca amor se verá seriamente comprometida a una vida monótona y en ocasiones carente de sentido.
Nada de ésto sería cierto si dos seres que deciden amarse lo hacen al unísono con lo cual, la distancia que empequeñece a ambos amantes desaparecerá y con ella la ilusión que les parecía acercar a un inminente desastre. Si se tiene en cuenta la ventaja que supone ni lo uno ni lo otro, pues que sea bienvenido el misterio del amor.

El amor un misterio
Foto de Nick Harris  (Leaf Fall)

Seis

Desde el principio

Es difícil amar a un hombre olvidándose por completo de la propia naturaleza, que ansía ser amada de manera exclusiva.
Amar a un hombre perdiendo la razón, es recuperar un estado de conciencia antepasado, resuelto a ser comprendido definitivamente.
Y sin embargo, nos amamos los unos a los otros.

Hombre homo

Si en medio del camino, con la luz blanca de la luna iluminando el paisaje, pudiendo caminar porque ves en la oscuridad, sientes el deseo de abrir el corazón al cielo inmenso y florecen de tus labios unas palabras auténticas, incluso las estrellas te rodean con mayor intensidad, si esa noche sientes el deseo de descubrir tu alma al mundo, ¿porqué no hacerlo, aunque a la luna le brote una lágrima negra?.

Hombre ausente

Estaba en la cama, todavía el roce de las sábanas era sinuoso, todavía acariciaba la almohada compañera.
El reloj hacía tic-tac, los pájaros sí, ya cantaban y un árbol junto a la ventana se mecía, se mecía, se mecía…
¿Dónde estás ahora?.
Sufro por tu ausencia.