En el mundo

De almas está el mundo lleno, de corazones que palpitan, de mentes solitarias que navegan a la deriva. Ese brillo en los ojos del macho no es duradero, despierta por encargo, sin remitente, a oscuras en un mar de contradicciones dentro del más puro sabor a algas y sin embargo, el capitán no fuma en pipa.