17. Propósito

Temí desde aquel día
que el suelo se resquebrajara,
la hermosa tierra del planeta vivo.
Rezo por los años difíciles
que son difíciles imprescindiblemente.
El poco sentido común
parece estar desierto
de comunidad habitable
o demasiado comunicativo
o algo falto de ingenuidad.
Puede que la desoladora
comprensión de la muerte
nos devuelva las ganas de vivir
y puede que mañana
se asuma el poder del espíritu.

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16. Confianza

La marea que sube y baja
deja el rastro en la arena,
el carcelero conmigo detrás
siguiendo el rastro del oscuro abismo.
Es falso lo de la llave maestra,
no se ve ninguna en la playa,
no hemos tenido tiempo
de contemplar el horizonte.
La mirada sinceramente
nos refleja el uno en el otro
en ambos lados del maldito espejo.
Quiero llegar a tierra firme
para pisar y que nada se mueva
y la confianza me quiere insinuar
que lo que piso está vivo y se mueve.

15. Font del bisbe

Aún existe al atardecer
la fuente de cara de piedra,
los pájaros hacia los árboles
se recogen y pían,
cae el chorro de agua, se estrella
y atraviesa el riachuelo
bajo el puente arqueado,
el sol es parco allí,
sólo logra invadir
la esquina de los escalones.
La fuente de cara de piedra,
ente sombrío, mohoso,
a veces un escorpión negro
entre los helechos y el musgo,
agua, sombra, agua fría.

14. Alegría

El calambre se desvanece,
se lo lleva el viento consigo
a donde vaya después de pasar
(los delirios rompen las sillas).
Es liberada la alegría
al mirar el límpido azul,
entonces, nada es más dichoso,
que el regreso a la sencillez
de cuando éramos sólo lo que somos.
Las palabras golpean la persiana,
después, la conclusión establecida
de volver a besar los labios
de quien transparente nos ama.

13. Comunicación

Es una moto, estoy segura,
no, son dos motos y se van, seguro,
es un perro, ladra, se calla,
un coche y otro coche
ruedan la calle de adoquines,
los pájaros descansan en los árboles
y las ventanas, muy cerca unas de otras,
se cuelan y se mezclan
en los canales de televisión,
las sillas se levantan
y cambian de lugar,
e incluso los tacones
recorren las habitaciones
y se cierra una puerta.
Son, a pesar de todo,
las doce de la noche,
los relojes a veces
no sirven para nada.
Y creo que al volver la esquina
un tren se llevará mis huesos
y los conducirá esquivo
lejos de la ciudad total
y quiero creer que el amor volverá
a reclamar mi cuerpo para siempre.

12. De tanto en tanto

De tanto en tanto en el alféizar
se asomaba una mariposa,
no entraba, no, observaba la ventana
de paredes desnudas
y flores imposibles,
sus alas de colores
alumbraban el corazón
hambriento de la luz del dos de copas,
insensatez al vuelo,
aire en su alma de polvo mineral.
De sonrojadas motas,
era una mariposa feliz ella,
de una ventana blanca enamorada.
(A Pedro Agudo)

11. Designio

La noche radiante de estrellas,
la noche fría, hermosa y clara,
el fuego de la chimenea
adormecía las brasas crujientes,
los sollozos, las sombras del pasado
y las lágrimas transparentes,
brillaron en los ojos con luz propia
y crucé el umbral
de la otra cara de la vida
sin que me pesaran los pies,
lentamente el invierno
se apoderaba de mi corazón.

La noche brillaba de estrellas
y los grillos sin luna,
el aire misterioso
no cabía en la mano,
campos vacíos, silenciosos árboles,
unidos el cielo y la tierra
en un abrazo sin espacio,
espejos fríos cansados de objetos,
el asomarse al mundo mortal físicamente
entre el humo no existe.

10. A la nevera me asomé

A la nevera me asomé por dentro,
el frío mundo blanco
exhaló su aliento en mi cara,
pero no tenía hambre,
tenía ganas de llorar
y qué puerta escoger
para abrir el llanto adecuado.
Los ruidos emborronan la ternura
tan obstinados en sonar
y tal vez un tupido velo
se cruce entre nosotros y mi rabia.
De vuelta, el cielo azul eléctrico
sencillamente era admirable,
desconecté las miradas ajenas
y la propia mirada
de lágrimas bañada,
el sonido minúsculo
de los ojos cargados de conciencia
y el suave despertar
de un arrepentimiento arrepentido.

9. Es sábado

Es sábado, verano,
julio, fin de semana,
los electrodomésticos descansan,
somos caricias suaves y golosas
vestidas en el cuarto
de paredes desnudas.
Adormila el semisilencio, bien,
el tubo de escape una moto,
las cadenas nos atan pies y manos
menos los ladridos del perro.
Diurnos sonámbulos en las aceras,
nocturnos desvelados en la cama.
El idioma tela de araña
engancha las palabras
y por si fuera poco,
las tardanzas inesperadas
conmueven el poder
de la expresión incontenible:
la necesidad de vivir
por encima de todo.
El planeta pequeño, rojo y frío
hacia nosotros vuelve la mirada,
empedernidos habitantes,
la nada inmortal más mortal
que nunca hayamos conocido
y pienso en ti, criatura, en tu tristeza,
en tus domingos oscuros sin sol.

8. Pou Rodó (se vende)

Casa deshabitada,
húmeda, oscura, vieja,
hundida, fría, tejas en el suelo,
fuertes vigas abiertas a la lluvia,
suelos roídos, luz natural,
plantas urbanas de interior,
escaleras estrechas, sucias,
largos pasillos largos,
en calle de casas ruinosas,
piedras amontonadas,
ventanas inservibles,
puertas, dolor y espacios
no resistentes al paso del tiempo,
un mundo de horas que ya nadie quiere
convertido en escombros,
casa deshabitada.