8. Sueño

Tengo sueño, cerrar los ojos,
amodorrarme, mucho sueño,
lejos de las llamadas,
lejos de la impaciencia.
El destino es el juego
donde perder es más difícil,
tanto, que el ángel que me guía
a través de la oscuridad,
cálido, transparente
y cuajado de estrellas invisibles,
tiene valor para dormirse.

Sueño
Foto de Eder López (Dulce sueño)
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7. Vaso de vidrio

Si se rompe un vaso de vidrio
encima de tu mesa, elemental,
te escondes dentro del armario,
te pones el abrigo y el sombrero
para protegerte directamente
del ruido que te persigue detrás
y una vez has sudado bien
sales y te colocas las botas de agua
para no clavarte en los pies
los pedacitos de cristal traslúcido
que están de momento en el suelo
invitándote a caminar despacio
hasta enormes dunas doradas
surgidas del corazón del invierno.

6. Aunque no nos veamos

Aunque no nos veamos
sé que estás triste al borde del mar frío,
quizás sonriendo de añoranza.
Las olas vuelven blancas para ti,
la arena al sol se tuesta para ti,
el cielo azul trasluce para ti,
el aire silba cerca para ti
y aunque no nos veamos,
ni el agua que nos baña
ni la arena mojada que pisamos
ni el cielo que nos cubre
ni el aire lejano que respiramos
me alejan lo suficiente de ti.

5. Ahora

Ahora que es cálido el viento,
ahora que empieza el bullicio
y la renovación se exalta,
me apoyo en tu hombro y me cobija.
Ahora que tienen sentido
todos los años de mi vida,
todo el amor de las palabras,
Dios, agradezco tu presencia
desde dondequiera que esté
y hacia dondequiera que vaya.

4. Y bostezo

Y bostezo, sin ropa que tender,
el cielo de repente se oscurece
y son las cuatro de la tarde,
bostezo sin envidia,
ni sirve para nada
ni a nadie beneficia.
Y lagrimeo sin llorar, hoy no,
de todas formas lloverá
y la tierra se mojará
y el polvo gris se escurrirá
de sobre aceras, fachadas y nidos.
Gira la rueda de la vida
y atados a ella bostezamos.
Se barajan las cartas
sobadas y pringosas
y de ellas esperamos el antídoto
a nuestra amarga angustia,
así, serios como un entierro
pero sin muerto que velar.
Tal como viene la luna se va,
hoy invisible, mañana redonda.
Corren mis piernas ligeras al paso,
saltan un bache divertidas,
remontan la empinada cuesta,
nubes negras no las detienen,
vuelan más que caminan,
brillantes, fuertes y conmigo encima.

3. Fuimos al mar

Fuimos al mar y no vimos el mar:
alrededor de la hoguera invisible
danzaban esqueletos temerosos,
nos quedamos inmóviles rezando
en las sillas vacías apresados
y el espacio llenaron las palabras,
eran rojos los labios de los muertos,
violáceas las cuencas de sus ojos
y cuando se retiraba la espuma
y cuando blanca la espuma avanzaba,
se vestía de primavera el tiempo.
Sea la vida miserable, absurda
o caprichosa con nuestros destinos,
sobre la mesa la taza caliente,
es lo de menos: la vida se vive,
a veces más allá de la frontera
entre este mundo propio conocido
y otros mundos también desconocidos.

Fuimos al mar
Foto de Antonio Martinez Montañés (Playa de Barcelona)

2. No creas

No creas que porque sufres ahora
a su lado eres más humano
que tu vecino merecido,
de lágrimas están
los rostros esculpidos,
de penas y alegrías,
de amores y odios incrustados
en hondas cicatrices.
Lloras, y tus compañeros de viaje,
el simple milagro de ser
y la eterna ansia de sobrevivir,
lloran sin excepción contigo.
Luna blanca, murmuras,
blancos pétalos de rosa, sin prisa:
una tregua amistosa
para nuestras almas furiosas.
Besos cálidos, cálidos abrazos
vienen a desearte buenas noches.

No creas
Autor Ana Siles Ibañez (La Mora, Tarragona)

 

1. Los años pasan

No se detiene el tiempo.
La vida se va construyendo
con un poco de barro,
un tanto de sabiduría,
unas cuantas arrugas.
La rueda de la vida gira
parsimoniosa sobre verdes valles,
recia sobre pendientes escarpadas;
al paso que aligera, desmorona,
arrulla al presuroso corazón
y anima el frío desaliento.
Enseguida su tozudez te engancha
con firmeza a sus radios luminosos,
con su secreto avanzas
asomado al arco iris,
si le pesas te pedirá alivio
con su voz quejumbrosa,
si le eres leve amará tu atención
hacia su eje encantado.
El camino se nos descubre
de deseo y de lágrimas,
de locuras y de nostalgias,
de astros inaccesibles
que nos observan en silencio.

Los años pasan
Autor Antonio Ruiz Marrondo