14. Ven con nosotros

Ven con nosotros, sube al barco,
estamos todos, apretados,
trae contigo tu presente,
las estrellas las pone el cielo.

Por eso guardo una silla sin peso.

Ya suena la sirena
y roncos de decir adiós, partimos.

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13. Mi brazo hacia ti

Iba alargando mi brazo hacia ti
a mi lado sentado
conduciendo la furgoneta
y la distancia que nos separaba
era siempre la misma.

Totalmente extendido ya,
aún inclinando los omóplatos,
no te alcanzaba en el asiento.

Tú mirabas la carretera fijamente
y simplemente, no existíamos.

Volví el brazo hacia la ventanilla,
saqué la mano fuera
y el viento la hizo regresar
unida a la muñeca y al pasado.

El frío que la enfriaba
era una gran burbuja de vapor
comparado con la frialdad
que nuestros labios apretaba.

Así nos presentamos al silencio.