18. Soledad y Manuel

Ellos, hombre y mujer
al vapor de la luna bienvenidos,
versátiles navegan
por amor a la incertidumbre.
Ellos se dan la mano, humean,
se abrazan entre lagartijas
al compás de la sombra,
corazones a cuestas de ternura.
Ellos, paloma blanca
en los rizos del pelo,
ruiseñor encendido
en las aristas de sus labios.
Nada más mínimo al atardecer,
sino la luz que los envuelve
con el fuego de lo imposible,
nada más grande, nada más.
(A Soledad Calle y Manuel Pérez)

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