14. Sus ojos

En eso se abrían las flores,
sus ojos eran dos campos abiertos,
me aterciopelaban sedosos,
la gata ronronea,
sus ojos eran sendos fondos negros
de oscuridad acogedora,
los labios ensartados,
sus ojos eran como latigazos,
algodón caliente las hebras,
en eso me acariciaban maduros.

Permanencia

Permanecer oculto, estoy triste: el mundo es un pantano.
Triste por los hombres y mujeres que andamos durmiendo a gritos.
Triste por los animales salvajes que vamos civilizando.
Triste porque mi vida es gris como los días que vivimos.
Triste porque me gusta estar triste, porque quiero y ¡ni una sola gota de alegría se colará en el rincón que la tristeza se ha ganado palmo a palmo!.
Dientes ansiosos no tenéis que morder, pobres pedazos de mineral blanco, fuerte, maduro, bello y apretado.
Pobres manos huesudas y deformadas que escriben sin tino a la luz de una lámpara.
Pobres sueños que hoy no se cumplen y mañana a saber.
Pobre piel sin caricias, abandonada en un cuerpo triste.
Penoso, angustioso, la angustia y las tripas son uno:¡escupe! ¡vomita! ¡te has tragado algo indigerible!.
Triste porque sí, nadie manda en mi tristeza sino el caso que me ocupa.
Pobres seres que desconocemos el destino al que nos veremos sometidos: ni humildes ni humanos, tal vez solitarios de una soledad invasora nada más.
Pobres máquinas obligadas a funcionar en contra del más puro sentido común.
Pobres árboles, tan hermosos y somos nosotros contra ellos.
Pobres árboles que caen a tierra abatidos por los infieles.
Pobres tripas retorcidas dentro de la cavidad abdominal llenas de alimento pastoso ajeno a su naturaleza.
¿Quienes somos?
Pobres armarios cerrados a veces humedecidos de asco, ¡quién lo duda a estas alturas!
Pobres descendientes del mono peludo, más hábiles e inteligentes.
Pobre inteligencia desbordada por la desconexión de su base, atiborrada de azúcar y nicotina y tóxicos varios.
Pobre Maribel.
Pobre rueda de la vida que no tiene permiso del conductor para detenerse.
Pobre viajero sin equipaje, allí donde duerme hace un nido y donde sueña se deshace en llanto.
Pobres lágrimas de tristeza que empañan la locura con su aridez.
¿Qué más puedo decir?
Pobres hojas en blanco, os deseo palabras bellas y sinceras, os deseo el bien de la eternidad: la permanencia.

1. Tapiz

Vamos a tejer un tapiz
con puntos y con comas,
en una esquina tu sonrisa cálida
abriendo los caminos,
mi sonrisa en la esquina opuesta
abriendo los destinos,
en el centro una flor de azahar
que dicen ata a los enamorados,
de las dos esquinas que quedan,
una por la ocasión,
otra para el perdón.
Dulces aromas, colores brillantes,
flores aterciopeladas, pelícanos,
palmeras y sombrillas,
hojas y gotas de agua
sobre un fondo ondulante
conformándonos juntos y en silencio.

Alguien

Hay algunos días en que alguien se levanta o no, no se levanta. Alguien se queda horizontal algunas mañanas porque le pesa demasiado el cuerpo o le sobra la mitad de la conciencia.
Es decir, alguien se queda en la cama acostado esperando sinceramente nada, sino que pase el tiempo. El tiempo pasa y  alguien empieza a pensar que sería mejor un empujón hacia la vertical y el peso lineal, de esa manera entraría en actividad un cuerpo que tiene unos pies al principio y una cabeza al final.
Alguien acaba de nacer a una nueva jornada y piensa que el sol es suficiente para levantar su ánimo. Pero no hace sol, y si el sol está oculto mejor sería destaparlo apartando las nubes con las manos o bebiéndoselas de un trago.
Alguien entra en contacto con su impotencia delante de la naturaleza y decide no decidir lo que sería ideal.