Paciencia

Como quiera que el amor sea algo cruel, algo más incluso, cruel, pues debajo de la almohada guardo dos corazones: uno está roto, el otro, entero, prefiero no verlo para creerlo.
También una mariposa sin alas bastante desfavorecida por cierto, un pañuelo para los mocos que se ha secado, bueno, maldita sea, ya era hora, unas cuantas cartas románticas que no, ahora no son lo mismo.
En fin, como quiera que se alargaban los minutos de sol, estrené un nuevo aparato para resistir de aquellos que duran el tiempo suficiente de una espera y poco más que un nuevo desengaño.
Por los endurecidos callos que no tengo, por los animales que no aman, por las iglesias vacías que no frecuento, por nosotros, los unos y los otros, y por los mosquitos que intuyen la bienvenida ola de calor que nos visitará este verano, comoquiera que los sordos no comprenden las sorderas de los orejudos, pues debajo de la almohada guardo un saco de paciencia.

Paciencia
Autor Maribel Ruiz Marrondo (Isla de Lobos, Fuerteventura, Islas Canarias)
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