14. El diablo rojo

El diablo rojo con cuernos de mármol
se asoma cada mañana al espejo,
un temblor frío despiadado
al borde de la hipotermia,
las vías del ferrocarril,
la grisedad injusta, el sol oculto,
con pena caen a tierra los pájaros,
el dominio desde el dominio.
Un susto duerme contra la almohada
palabras dichas sin querer,
ese instinto que se apodera
en horas bajas del estado débil,
la muerte nadie sabe a quien adora,
a quién deja sumido en la incerteza,
nosotros, obligados a vivir.
(A Manuel Pérez Hervella)

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