11. Designio

La noche radiante de estrellas,
la noche fría, hermosa y clara,
el fuego de la chimenea
adormecía las brasas crujientes,
los sollozos, las sombras del pasado
y las lágrimas transparentes,
brillaron en los ojos con luz propia
y crucé el umbral
de la otra cara de la vida
sin que me pesaran los pies,
lentamente el invierno
se apoderaba de mi corazón.

La noche brillaba de estrellas
y los grillos sin luna,
el aire misterioso
no cabía en la mano,
campos vacíos, silenciosos árboles,
unidos el cielo y la tierra
en un abrazo sin espacio,
espejos fríos cansados de objetos,
el asomarse al mundo mortal físicamente
entre el humo no existe.

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