Trece

¿Aún estás aquí? pero, ¿no te ibas? me prometiste que te marcharías cuando llegara el frío, la temperatura está bajo cero, tenemos la punta de la nariz helada y tú sigues ahí, ¿qué crees que es el frío? ¿Siberia? eso, dime adiós gritando y dando un portazo con tus manazas, muy propio de ti, sí, pobrecito, a helarte en mitad de la noche, claro, ¿qué si es necesario que te vayas hoy? ¿qué si puedes hacerlo mañana? ¡eso es lo que vienes diciendo cada día! pero el tiempo nunca acompaña, hace demasiado calor, ahora llueve a cántaros, se te congelan los pies, vaya, estamos bien, de rodillas no, lo digo en serio, tú mismo, y entonces, ¡zas! se evaporó en el aire, así, de repente, su espacio borrado, sin despedirse; en el fondo siempre he sabido que era un fantasma maleducado.

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